Uno de los métodos empleados en la actualidad para el control de determinadas plagas agrícolas es la introducción de formas de vida parasitoides en los agroecosistemas; sin embargo, para emplear a estos seres vivos y obtener beneficios es necesario conocer como funcionan sus estilos de vida, ya que muchos necesitan de un exclusivo tipo de huésped para desarrollarse, de manera que, cada organismo parasitoide tiene un limitado conjunto de posibilidades para lograr sobrevivir. En este sentido, mediante la presente publicación se mostraran algunos de los aspectos más resaltantes sobre un conjunto de insectos parasitoides que se han convertido en uno de los enemigos naturales de hemípteros como los chinches de la familia Pentatomidae.
En la naturaleza de forma periódica podemos ver cierta variedad de artrópodos realizando diferentes labores ecológicas, siendo todos estos organismos necesarios para el equilibrio natural; sin embargo, muchos de estos invertebrados probablemente estén siendo atacados desde lo más profundo de sus cuerpos sin darse cuenta y sin posibilidad alguna de poder hacer algo al respecto, ya que cuando el daño se hace presente estos terminan por perder la vida. Estos "enemigos" que actúan con sutileza y sin causar mucho alboroto en un inicio, son aquellas formas de vida que denominamos parásitos, estos llegan a estar presentes en diversas hábitats y emplean como huéspedes a otros seres vivos, por lo que invertebrados como los pequeños insectos también son atacados, aunque lo curioso de estos, es que muchos de los que los atacan como parásitos también pueden pertenecer a su misma clase, es decir, la Insecta.
Entre las poblaciones de artrópodos hay muchos ejemplares que son de vida parásita, quizás los más conocidos en este aspecto sean arácnidos como los ácaros, pero en otro grupo como el que conforman los insectos también hay cierta variedad de especies que emplean algún tipo de parasitismo en determinadas etapas de sus vidas para desarrollarse. A su vez, a veces se suele confundir la interacción que hay entre 2 insectos en donde uno emplea a otro para desplazarse (foresia) como parasitismo; sin embargo, en estos casos ninguno de estos se ve perjudicado, incluso pueden colaborar mutuamente de alguna forma, luego el "viajero" se desprende de su medio de transporte sin problema alguno. Aún así, hay otros hexápodos que son todo lo contrario, ya que van consumiendo a su huésped de manera progresiva hasta que este muere y el agresor logra desarrollarse, en el mundo de insectos los que tienen este estilo de vida son los llamados parasitoides. Este grupo de insectos está compuesto por especies de diferentes ordenes taxonómicos, pero en su conjunto son un porcentaje muy bajo con dicho estilo de vida entre las miles de especies de insectos que hay en el mundo, por lo que muchas veces es hasta difícil encontrarlos o saber si el ejemplar que tenemos ante nuestros ojos es de vida parásita.
Generalmente, la mayoría de hexápodos parasitoides ataca a las poblaciones de lepidópteros como las mariposas o, por lo menos, son los más conocidos y se aprovechan de las etapas iniciales de los mencionados insectos, ya sea en fases de huevo, crisálida u oruga. No obstante, hay otros ejemplares con estos estilos de vida que son enemigos naturales de otros grupos de insectos como hemípteros o himenópteros, por mencionar algunos ejemplos. Lo cierto del caso es que los parasitoides comparten una misma forma para desarrollarse que termina por aniquilar o destruir por completo a su huésped, lo que marca un antes y un después en estas formas de vida tan inusuales, ya que una vez la víctima muere estos pasan a otra fase, misma que puede ser la de pupa o la de un adulto dispuesto a iniciar un nuevo ciclo. Todo esto les da un enorme valor agregado en la agricultura, motivo por el que se convierten en una sólida alternativa biológica para el control de las poblaciones de ciertos insectos que superan los umbrales de daño, sin necesidad de utilizar productos químicos contaminantes.
En las imágenes se observa un conjunto de huevos de una chinche de la familia Pentatomidae, sobre este grupo de 14 huevos se muestra la especie a la que pertenecen, en este caso es la Edessa meditabunda. A su vez, muchas personas pueden llegar a pensar que estos huevos se desarrollan a la perfección, pero en realidad algo no marcha bien con ellos, pues, estos inicialmente son de color verde y con el paso de los días se vuelven amarillos notándose ciertas partes de las ninfas o crías de estas chinches; sin embargo, la tonalidad que estos adquirieron es negra y el desarrollo de estos iba muy apresurado. Al observar los huevos de cerca se pueden notar que dentro de ellos hay un organismo negro de ojos compuestos rojos, pero ¿de qué se trata? ya que las ninfas de estas chinches tienen colores verdes o amarillos, mismos que no corresponden a lo que se ve dentro de los huevos.
Al hacer seguimiento de estos huevos de chinches Edessa meditabunda tras varios días la emergencia de estos pequeños organismos inició. A partir de este punto la sospecha se hizo evidente, los huevos estaban parasitados por otro tipo de insecto, un minúsculo himenóptero de pronunciados ojos rojos. El primer ejemplar que salió de los huevos es un macho, el resto de huevos ya presentaban movilidad interna y estas crías comenzaron a romper la cubierta del huevo para emerger; sin embargo, el primer ejemplar que vió la luz no se alejaba del resto, sino que de manera persistente golpeaba el resto de huevos, probablemente con el propósito de incitar a los demás para que abandonen los huevos. Este pequeño himenóptero puede ser fácilmente confundido con un mosquito (díptero) por su minúsculo tamaño, pero en realidad es un tipo de avispa, en una observación superficial se asoció con avispas parasitoides de la familia Scelionidae, ya que en dicho taxón hay muchas especies similares a estas; sin embargo, las más conocidas necesitan o atacan huevos de mariposas o polillas (lepidópteros), mientras que estos huevos observados eran de hemípteros del suborden Heteroptera (chinches).
Algo a destacar de este caso de parasitismo entre insectos es que, el primer ejemplar que emergió de los huevos no solo ayudó al resto a salir, sino que también hizo cópula con las hembras recién emergidas, estas se retiraban a los pocos minutos del lugar. Tras nuevas observaciones más detalladas se relacionó a esta pequeña avispa de 1 milímetro de longitud al género de avispas Telenomus de la ya mencionada familia Scelionidae, ya que especies como la Telenomus podisi emplea como huésped a chinches; sin embargo, algunas especies del género Trissolcus también tienen dicha especialidad, por lo que por ciertos caracteres morfológicos es más probable que el ejemplar mostrado en esta publicación sea una especie de este último género. En las 2 fotografías inferiores se muestran a las primeras 2 hembras que emergieron de los huevos, mientras que el primer macho seguía en el mismo lugar, es decir, sobre el resto de huevos, este se mantuvo en dicha zona hasta la emergencia de todo el grupo.
Por otro lado, la mayoría de chinches de la familia Pentatomidae son plagas recurrentes de diferentes plantas, hay especies que tienen muy mala fama en ciertos cultivos. Este conjunto de avispas emplea los huevos de estas chinches para inocular dentro de estos sus propios huevos, las larvas se alimentan de todo el contenido interno y se terminan de desarrollar, pasando por fases de larva, pupa y adulto, posteriormente emergen e inicia un nuevo ciclo.
La familia Scelionidae engloba un taxón de avispas algo numerosas, todas son parasitoides de diferentes artrópodos, aunque entre estos huéspedes destacan más los lepidópteros y hemípteros, también se incluyen arañas y ortópteros en minoría como posibles fuentes para ser parasitadas, la mayoría de estas avispas están especializadas para atacar solo a un grupo de estos artrópodos. Uno de los géneros más reconocidos es el Telenomus, sirviendo ciertas especies para el control de las poblaciones de lepidópteros que con frecuencia llegan a ser plagas de peso en los cultivos. Asimismo, géneros como el Trissolcus o el Gryon fungen como excelentes agentes para el control de hemípteros fitófagos, específicamente los miembros de la ya nombrada familia Pentatomidae. Algunas especies de los mencionados géneros eran endémicas de un continente, pero han logrado dispersarse a nuevos lugares, siendo probable que esta propagación haya sido intencional al ser introducidas para el control de plagas en cultivos.
La distribución y el éxito de estos parasitoides depende de muchos factores, pero el más esencial es la presencia de huéspedes, pues, si en una zona no hay buenas poblaciones de ciertos grupos de insectos que les sirven a estas avispas estas no podrán colocar huevos y, por tanto, sus números se verán reducidos hasta el punto de desaparecer. Esta es la principal limitante en lo que respecta a la reproducción de cualquier parasitoide, aunque también llegan a influir mucho los factores climáticos, la temperatura puede repercutir en el éxito que tenga el embrión para poder desarrollarse, además la larva puede llegar a tener problemas para avanzar si la temperatura no es la óptima, viéndose atrasado la emergencia del insecto. El minúsculo tamaño de estas avispas (1 mm) les permite poder actuar de una manera más cautelosa, por lo que fácilmente pasan desapercibidas, en ocasiones se puede notar a estas avispas inoculando sus huevos en huevos de hemípteros estando el chinche hembra junto a estos, pues, hay ciertos hemípteros de la familia Pentatomidae que presentan cuidado parental, es decir, que la madre protege a su descendencia, pero no son capaces de repeler el ataque de estas avispas debido al pequeño tamaño que tienen, así que fácilmente actúan bajo las sombras.
Lo curioso de estos insectos es que las hembras también cuentan con un excelente tipo de reproducción, en este caso, es algo muy similar a lo que hacen otros himenópteros, pudiendo la hembra escoger el sexo que tendrán sus futuras generaciones, por lo que puede decidir cuantos machos y cuantas hembras emergerán según la cantidad de huevos que haya de su huésped. Esto se debe a que cuando una hembra no está fertilizada por acción directa de un macho podrá colocar huevos, pero de estos no saldrán hembras, mientras que cuando la cópula se origina ella podrá dar ejemplares de diferentes sexos. Este aspecto aumenta mucho más el valor de estas avispas en la agricultura, ya que a pesar de que por una determinada razón no haya machos inicialmente, esta puede continuar parasitando huevos de otros insectos, lo que aumenta el dinamismo de la avispa en lo que respecta al control biológico de plagas; sin embargo, los estudios pertinentes siempre deben de tomarse en cuenta para poder obtener un óptimo rendimiento a la hora de liberar a estos insectos sobre los cultivos, incluso es recomendable hacer liberaciones semanales para mejores resultados.
Todas las imágenes mostradas en este post fueron tomadas por el autor , para ello se empleó un teléfono Redmi 8A y se editaron con la aplicación Canva.
Algunas referencias e información importante:
Parasitoides, entre la realidad y a ficción
Algunos tipos de parasitoides de interés agrícola