Los teléfonos inteligentes son el peor enemigo de la adolescencia actual
La tecnología forma parte importante en nuestra vida y, sin darnos cuenta, le hemos dado un lugar principal protagónico, que a la larga sabemos que nos puede afectar. En el caso de los adolescentes, en particular, son incluso más susceptibles al uso de nuevas tecnologías y han adoptado los teléfonos móviles como dispositivos donde almacenan su vida personal. Además, son la mejor manera de estar conectados permanentemente con sus amigos y de mostrarse al mundo a través de redes sociales. Los adolescentes de hoy en día nacieron en un entorno digital y, por lo tanto, es más dificil usar la tecnología moderadamente.
El acceso a dispositivos móviles y a teléfonos inteligentes creció en los últimos años. Los adolescentes pasan gran parte de su tiempo usando estos dispositivos para explorar la Internet e intercambiar mensajes con sus amigos.
En la adolescencia el cerebro experimenta ajustes en las conexiones neuronales.
Estudios recientes han planteado que el uso del móvil favorece la depresión, la ansiedad y el aislamiento social en los adolescentes. Sin embargo, no se ha confirmado la relación causal de esas correlaciones, y todavía muchos investigadores reconocen no saber cómo afectará al desarrollo cerebral y al comportamiento.
A las redes sociales se las acusa a menudo de ser culpables de los problemas mentales que afectan a los adolescentes. Pero algunos de los efectos problemáticos del uso del móvil los motivan otros factores, como dormir menos, no las aplicaciones en sí.
Es fácil culpar a las nuevas tecnologías de los problemas de la adolescencia, pero los traumas psicológicos y la pobreza son mucho más graves. Así, por ejemplo, la inestabilidad económica tras la recesión probablemente sea más responsable del repunte de la ansiedad que el uso del móvil.
Si los teléfonos inteligentes se han convertido en un símbolo de la adolescencia es por su ubicuidad. Según un informe del Pew Research Center, el 92 por ciento de los adolescentes de EE.UU. (definidos en el documento como aquellos con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años) declaran usar Internet a diario, y el 24 por ciento de ellos confiesa hacerlo «casi a todas horas». Solo el 12 por ciento afirma conectarse una sola vez al día.
FUENTE
Los últimos titulares sobre adolescentes transmiten la idea de que sus amados móviles están abocándolos a contraer trastornos mentales y al aislamiento social. Un estudio publicado en 2017 en Child Development y dirigido por Jean Twenge, profesora de psicología de la Universidad Estatal de San Diego, constataba que los adolescentes actuales tienen menos tendencia que las generaciones precedentes a beber alcohol, mantener relaciones sexuales, sufrir embarazos, conducir, salir con una pareja y trabajar. En otro artículo, publicado en la revista The Atlantic, Twenge acababa convirtiendo esas tendencias aparentemente positivas en algo básicamente negativo: una preocupante resistencia a crecer y madurar. Insertaba algunas estadísticas que apuntaban a que se está produciendo un deterioro de la salud mental de los adolescentes, y culpaba de ello a los teléfonos. Escribía: «Existen pruebas contundentes de que los aparatos que hemos puesto en manos de los jóvenes están ejerciendo una profunda repercusión en sus vidas y causándoles una gran infelicidad».
Un mes después, en un artículo que ocupó la portada del New York Times Magazine, se daba a conocer el alarmante aumento en el número de universitarios afectados por «ansiedad acuciante» y se señalaba a las redes sociales como uno de los factores responsables. Estos artículos son solo los de la última hornada.
La psicóloga social Sherry Turkle, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, acaparó docenas de titulares cuando en 2015 publicó su libro En defensa de la conversación: El poder de la conversación en la era digital (Ático de los Libros, 2017). En él argumentaba que tanto adultos como adolescentes estaban perdiendo la capacidad de entenderse y prestarse atención mutua por culpa de la naturaleza desarticulada y solitaria de las comunicaciones electrónicas. Y, para Turkle, esas son las facultades que nos hacen humanos.
Efectos causales del uso exclusivo del teléfono celular
Efectos físicos
El uso excesivo del teléfono móvil implica que un adolescente pase 24 horas pegado a la pantalla de su celular. Revisar constantemente las notificaciones de redes sociales, navegar por Internet y enviar mensajes por aplicaciones como Whatsapp tienen efectos nocivos para su salud física. Por un lado, puede acarrear problemas en las articulaciones de las manos; por otro, puede promover la obesidad producto del sedentarismo. Además, el uso de las pantallas puede resecar los ojos, ocasionar problemas en la vista y modificar los patrones del sueño generando insomnio.
Efectos psicológicos
Los niños y adolescentes son más susceptibles a tener problemas psicológicos derivados del uso excesivo de dispositivos móviles. El teléfono en sí no presenta problemas, pero sí el uso que le dan los adolescentes que, en general, utilizan este dispositivo para compartir sus días en redes sociales, navegar por internet y jugar juegos en línea. Uno de los problemas asociados con el uso excesivo de teléfonos celulares es que las redes sociales son lugares propicios para publicitar productos y servicios. Algunos países tienen restricciones en la publicidad, pero lo cierto es que la gran mayoría no tiene medidas que las controle. Los anuncios publicitarios, junto con las imágenes que otras personas publican de sí mismas, presentan una realidad desvirtuada e imponen pautas incorrectas, como determinados estánderes de belleza. Esto puede modificar negativamente el comportamiento de un adolescente para encajar dentro de esos estándares.
La abstinencia que genera el uso interrumpido del teléfono móvil también podría presentar graves problemas. Se ha demostrado que algunos adolescentes exhiben un comportamiento agresivo e, incluso, se deprimen cuando tienen que pasar grandes períodos de tiempo sin su teléfono. Este comportamiento adictivo es similar al que ocurre cuando se consumen drogas. Por otro lado, el uso continuado de teléfonos celulares afecta al cerebro produciendo dependencia e impidiendo el desarrollo del pensamiento creativo y la resolución de problemas. Estas alteraciones provocan, a su vez, una disminución del rendimiento académico y promueven los trastornos de atención.
Adicionalmente, varios estudios han comprobado que los adolescentes que pasan mucho tiempo con sus teléfonos tienen problemas de irritabilidad, acentuados por las discusiones con sus padres respecto del uso excesivo del dispositivo, ansiedad, dificultades para tolerar frustraciones, hiperactividad y un desinterés por la interacción social fuera de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería. Una de las mayores preocupaciones es que todavía no se han terminado de conocer todos sus efectos nocivos en niños y adolescentes.
Podemos dar algunos consejos para tener mayor el control en el momento del uso del celular. Quizás en este momento que estés leyendo esta publicación la estés leyendo del teléfono celular pero podemos tomar en consideración lo siguiente recomendados por Tristan Harris, fundador del Center for Humane Technology [Centro para la Tecnología Humana] y colaborador (Senior Fellow) de Common Sense.
Desactiva todas las notificaciones, excepto las que te envían otras personas.
Las notificaciones pueden ser útiles cuando te informan que algo importante necesita tu atención, como un mensaje de texto de tu hijo o un mensaje de Whatsapp de tu hermana. Pero la mayoría de las notificaciones las envían las máquinas, no las personas. Y están diseñadas para atraerte a interactuar con una aplicación que, en ese momento, no es tu prioridad. Ve a la configuración de tu teléfono para desactivarlas todas, excepto las aplicaciones de mensajería u otras herramientas esenciales.
Activa la escala de grises.
¿Todas esas coloridas aplicaciones? Están diseñadas para hacerte sentir bien al usarlas. Si quieres pasar menos tiempo revisando tu teléfono, eliminar los colores puede ser útil. Aunque no será fácil, estamos bastante enganchados a todos esos brillantes colores. La mayoría de los teléfonos te permiten seleccionar colores "apagados" o menos brillantes, revisa en la configuración de tu teléfono si esto es posible.
Limita lo que hay en tu pantalla de inicio.
Mantén solo tu correo electrónico, mapas, calendario y cualquier otra cosa que uses diariamente al frente y en el centro de la pantalla. Coloca todas las demás aplicaciones, desde juegos hasta recetas, en carpetas o pásalas a la segunda o tercera pantalla. Si no las ves de inmediato, será menos probable que las uses.
Encuentra las aplicaciones escribiendo su nombre en lugar de haciendo clic en el ícono. Si te tomas el tiempo de escribir el nombre de la aplicación, le das a tu cerebro un segundo para considerar si realmente necesitas jugar otra partida de Candy Crush.
Si tienes una computadora o tablet en casa, elimina las redes sociales de tu teléfono.
Es probable que seas más consciente sobre cuándo y dónde te sumerges en Facebook e Instagram si solo lo haces en una computadora o tablet. Si eres un usuario habitual de las redes sociales, es posible que te sorprenda saber cuánto tiempo dedicas realmente a estas aplicaciones. Y cuando sientas la necesidad de volver a agregarlas a tu teléfono, considera de dónde proviene ese impulso.
Carga tu teléfono lejos de tu cama.
Es tan fácil darte la vuelta, presionar el botón de pausa de la alarma despertadora de tu teléfono y comenzar de una vez a revisar las noticias recientes o lo que tus amigos compartieron en las redes sociales. ¿Pero es realmente el hábito que quieres crear? Y con respecto a los niños, se sabe que tener un teléfono al lado de la cama causa problemas para dormir. Si puedes, invierte en un reloj despertador tradicional y mantén los teléfonos alejados de los durmientes toda la noche.
Combate las apps con otras apps.
Es irónico, pero algunas aplicaciones y extensiones descargables eliminan algunos de los activadores incorporados por los diseñadores e ingenieros, y te ayudan a ser más consciente de lo que estás haciendo. Harris recomienda el ajuste Night Shift de Apple que reduce la luz azul estimulante del teléfono, así como aplicaciones como Moment, Freedom, e InboxWhenReady. Además, hay otras aplicaciones para ayudar a los niños a mantenerse enfocados mientras usan los dispositivos, y otras excelentes herramientas que pueden a ayudar a niños y adultos a reducir la distracción digital.
Bueno mis amigos espero podamos tomar en consideración este tema, aunque no seamos adolescente también nos vemos envueltos en la dependencia del teléfono celular, ya que muchas veces lo usamos de forma irracional. Hasta la próxima.
Paginas base
https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/los-primeros-agujeros-negros-733/est-embotando-el-mvil-el-cerebro-de-los-adolescentes-16236
https://www.alcaldesdemexico.com/notas-principales/efectos-del-uso-excesivo-de-telefonos-moviles-en-adolescentes/
https://www.commonsensemedia.org/es/articulos/consejos-para-controlar-el-uso-del-celular
Las imágenes son tomadas de internet se muestran las fuentes.
Final Español: #
Final ingles:#