Si por algo sobresalen los antiguos egipcios es por la construcción de pirámides y por el desarrollo de técnicas de embalsamiento para proteger el cuerpo humano de la descomposición, lo que era un requisito religioso indispensable, ya que según sus creencias, existe una vida después de la muerte, pero esta ligada a la conservación del cuerpo, así que esta técnica era necesaria para garantizar que los difuntos accedieran a esta vida posterior. Y esta práctica ritual ha permitido que los arqueólogos descubran números cuerpos momificados, pero si bien, la información principal sobre este ritual proviene de textos antiguos, el descubrimiento de unas instalaciones de embalsamamiento, combinadas con las técnicas modernas de análisis químico, ha remodelado el conocimiento que se tenía sobre la momificación del antiguo Egipto.
Los antiguos egipcios se volvieron especialistas de la momificación. Fuente: Wikipedia.org.
Momificación
La momificación es un proceso empleado para impedir la descomposición natural del cuerpo después de su muerte, y aunque ha sido empleada por diferentes civilizaciones, los egipcios figuran como sus máximos exponentes, debido a la perfección técnica y arte que lograron entorno a este proceso.
Esquema simple del proceso de momificación. Fuente: Wikimedia.org.
Al sepultar a los difuntos envueltos en telas dentro de fosas comunes en el desierto, el cuerpo era conservado debido al proceso de desecación provisto por la arena seca y caliente del desierto, pero antiguos egipcios percibieron que al sepultar los cadáveres en sarcófagos de madera dentro de tumbas elaboradas en lugar de conservarse el cadáver se descomponía, por ello la momificación artificial se volvió un tema prioritario, y desde el punto de vista químico, la técnica fue evolucionando desde la preservación natural por desecación hasta las sofisticadas técnicas reservadas para los faraones, que incluían procesos como la evisceración y la aplicación de resinas y aceites.
Nuestro conocimiento de las sustancias empleadas para el embalsamamiento se deriva de las fuentes escritas antiguas y el análisis de residuos orgánicos en las momias egipcias. Pero si bien las técnicas de análisis de residuos recuperados de momias y recipientes de embalsamamiento han permitido identificar con éxito algunas de las sustancias utilizadas, aún no había quedado muy claro el rol de dichas sustancias en el proceso.
Extracto del Papiro de Hunefer, un libro de los muertos de la dinastía XIX. Fuente: Wikipedia.org.
Recientemente, gracias al descubrimiento de las instalaciones de un taller de embalsamamiento en Saqqara, datas alrededor del 664-525 a. C, ha ampliado el conocimiento y comprensión de la momificación del antiguo Egipto. Estas instalaciones incluyen una instalación de evisceración subterránea donde fue encontrado un alijo de vasijas de cerámica de embalsamamiento, donde destacan 121 vasos de precipitados y cuencos inscritos con textos que identificaban no solo su contenido sino también instrucciones para su uso, como por ejemplo, 'para poner en la cabeza' o 'vendar o embalsamar con él'. Y de este grupo de recipientes se seleccionaron 9 vasos de precipitados y 22 tazones con las etiquetas más claramente legibles para ser analizados.
Sustancias para un uso específico
El análisis mediante cromatografía de gases y espectrometría de masas de los residuos encontrados en dichos recipientes permitió identificar una amplia gama de productos como aceites y alquitranes vegetales, resinas y grasas animales. Por ejemplo, subproductos de enebro o ciprés en forma de aceite esencial se identificaron por su asociación con derivados del totarol y sesquiterpenos relacionados con el cupareno.
Los científicos también lograron identificar resina de elemi en al menos 5 recipientes, gracias a la combinación de lupeol y derivados de α- y β-amirina. Este ensamblaje se asocia comúnmente con la resina de Burseraceae y con la resina de elemi, pero los biomarcadores encontrados permitieron descartar la primera, específicamente se identificaron α- y β-11-cetoamirinas, lo cuales están documentados para elemis de la selva tropical asiática.
Algunas de las estructuras de sesquiterpenos mostradas permitieron identificar los aceites de enebro ciprés. Fuente: imagen elaborada en powerpoint.
También fueron detectados restos de resina de pistacia gracias a la presencia de de ácidos morónico, oleanónico, isomasticadienónico y masticadienónico, asociados con esta. Además, también se identificó un amplio conjunto de marcadores triterpénicos de las familias dammarane, asociados a la resina Dipterocarpaceae, comúnmente conocida como goma dammar.
En lo que respecta a las grasas animales, estas fueron detectadas en 18 recipientes mediante la presencia de una estrecha distribución de triacilgliceroles saturados con relaciones de 46:0 a 54:0 (átomos de carbono: enlaces carbono-carbono no saturados) y diacilgliceroles (32:0 a 36:0). Además, en 7 recipientes se identificaron trazas de triacilgliceroles saturados con un número impar de átomos de carbono, compuestos que suelen ser característicos de las grasas de animales rumiantes. Además, también se identificaron rastros de ácidos grasos pares, característicos de la cera de abejas.
También se encontró evidencias que sugieren recetas que implican el calentamiento de algunas de estas resinas con grasa o aceite, por ejemplo, se determinó que la resina de elemi se preparó junto con grasa animal en dos vasos de precipitados, y resina de dammar se mezcló con grasa animal y/o aceite vegetal en un recipiente.
Algunos de los aspectos más relevantes de este hallazgo, es que los recipientes encontrados contienen las instrucciones para su uso en partes especificas del cuerpo y para la preparación de las vendas de lino. Gracias a las instrucciones y el análisis químico de los residuos en los recipientes, se pudo precisar que los egipcios emplearon diferentes mezclas en diferentes partes del cuerpo, por ejemplo, los embalsamadores utilizaron tres mezclas diferentes para el tratamiento de la cabeza, que pueden incluir elemí, resina de pistacia, aceite o alquitrán de enebro/ciprés y cedro, grasa animal, cera de abeja, mezcladas con algún aceite vegetal.
Sustancias asociadas al tratamiento de una parte del cuerpo. Fuente: imagen elaborada en Powerpoint, la imagen del sarcofago fue tomada de freepik.
Misterios desvelados
El análisis químico de los residuos orgánicos encontrados en las vasijas del taller de embalsamiento no solo permitió aislar los restos moleculares de las sustancias alguna vez contenidas en esas vasijas, si también desvelar algunos misterios.
Uno de ellos revela que el nombre “antiu” que se encontró etiquetado en cinco vasijas, y el cual se pensó durante mucho tiempo que hacia referencia a la mirra por lo traducido de textos antiguos, realmente corresponde a una mezcla de diferentes sustancias, como aceites de enebro, ciprés y grasas de origen animal. Otra sustancia de la que se tenia referencia era el llamado “sefet” el cual los egiptólogos describían como un aceite sagrado, pero que no tenían identificada su naturaleza. Y en tres vasijas encontradas en el taller de embalsamiento etiquetadas como “sefet” se identificaron marcadores de grasas animales mezcladas con aceite de enebro/ciprés en dos de estas vasijas, y con elemi en la tercera. Lo que indica que “sefet” no era un solo producto, sino un ungüento perfumado a base de grasa animal con aditivos vegetales.
Sin duda que los especialistas en momificación del antiguo Egipto parecen haber adquirido un conocimiento muy especifico de las propiedades químicas y bioactividad de las sustancias utilizadas, y desarrollando conocimiento muy especializado sobre la preparación de los diferentes bálsamos.
Bueno amigos, espero les haya gustado la información sobre la química descubierta en la momificación. ¡Hasta la próxima!
Referencias
Rageot, M., Hussein, R.B., Beck, S. et al. Biomolecular analyses enable new insights into ancient Egyptian embalming. Nature (2023).
Wikipedia.org. Momificación en el Antiguo Egipto