En época de pandemia mundial muchas cosas de nuestra vida cotidiana han cambiado y muchas otras seguirán cambiando. Nadie sabe con certeza el impacto del COVID 19 en la estructura social mundial. Esta conmoción sanitaria ha estado moviendo los cimientos del entramado social en muchas naciones. Las relaciones de liderazgo no escapan a ello, sin embargo muchos líderes son esclavos de la pasión.
La pandemia ha creado una nueva normalidad en el comportamiento humano. Nuevas formas de saludar, de trabajar, de comercializar y de hacer política están surgiendo. Sin embargo debemos tener siempre presente que el comportamiento social o la inteligencia social de una persona es definida por Daniel Goleman como: “la capacidad para comprender a los demás y actuar prudentemente en las relaciones humanas”. Esta última característica le da ese toque especial a una persona para ser querido y aceptado como líder o jefe de un grupo social.
En estos días, releyendo al gurú del liderazgo John Maxwell ha señalado que la gente sigue primero al líder y luego a su visión. Los miembros de una sociedad cualesquiera que sea evalúan primero los atributos que posee el candidato a líder, ya sean físicos, mentales, de conocimientos y sobre todo de comportamiento social.
En España vemos como Pablo Iglesias a decido cortase la coleta después de tantos años, que lo lleva a este cambio en su apariencia física, ¿estará consciente del impacto de su decisión pasional en su imagen? ¿Qué lo motiva a dejar de tener imagen irreverente? Compaginara su nueva forma de peinarse en su forma de vestirse. También tenemos los casos de varios alcaldes sociales que al no controlar sus pasiones fueron sorprendidos en coranaparty y tuvieron que dejar los cargos. Por no respetar la cuarentena.
Otro que ha sido víctima de su propia pasión es el sr Donald Trump quien gobernó a la nación más poderosa a través de las redes sociales. Lo cual ocasiono un sin número de situaciones, inconvenientes que posteriormente debieron ser traducidas por su colaboradores. Hoy a unos meses del proceso electoral norteamericano trump quiere volver a encender la pasión en sus electores, saltándose las medidas de prevención del covid 19, parándose a saludar espontáneamente a pequeñas multitudes paradas a lo largo del recorrido de la caravana presidencial, o lanzando tw sobre una milagrosa recuperación económica que no se percibe en la población americana. Ya parece que la pasión del elector norteamericano no lo acompaña.
En el caso de Venezuela , donde la manera de acceder a la gerencia publica son de dos maneras básicamente: los “jefes” llámense Presidente de la Republica, Gobernadores y Alcaldes y los funcionarios designados por estos como lo son los Ministros, Presidentes de Institutos Autónomos , Directores Generales entre muchos otros cargos, en el primer caso se requiere del apoyo mayoritario de los electores y en el segundo del apoyo del grupo de apoyo o del comando que haya manejado la campaña de un determinado candidato. De esta manera un “hermano del alma”, “el gordo”, “el pelón” “la flaca” o cualquier tipo simpático durante la campaña pasa de la noche a la mañana a convertirse en un flamante líder. En este caso somos los ciudadanos los que somos las víctimas de la pasión al elegir a estos personajes que no reúnen los requisitos mínimos para el cargo.
Parafraseando un sabio y antiguo proverbio que dice: “si quieres conocer de que esta hecho un hombre dale el poder….”.cuando una persona accede al poder sin la preparación debida, sin la madurez en el manejo de sus emociones, rápidamente sucumbe ante las presiones del cargo y pasa de ser el simpático gordo al omnipotente jefe. Al cual, la menor critica a su gestión le produce el más grande escozor y al mismo tiempo son brutalmente crueles al momento de formular una critica a sus antiguos amigos, perdiéndose así la maravillosa herramienta de la retroalimentación, una valiosa forma de obtener información sobre el desempeño de la gestión y que permite realizar los ajustes necesarios. Al convertirse en sensibles a la critica el líder mediocre se aísla, convierte su espacio de trabajo en un sitio de cargas negativas, un ambiente pesado se apodera de todo por donde se mueven, la cautela y el temor se instala en la conducta de sus subordinados …..nadie se atreve a decir la verdad de una situación determinada por temor a perder su puesto y finalmente el equipo se desintegra.
Daniel Goleman al seguir desarrollando su teoría, establece claramente las cualidades que un líder en materia de inteligencia emocional debe poseer y propone tres grandes aspectos: A) Ser capaz de ventilar las quejas como critica útiles. B) crear una atmósfera donde la diversidad resulta valioso en lugar de ser motivo de fricción. C) trabajar en equipo. Estas son poderosas herramientas, que en manos de un líder-coach que desee la superación de su equipo, le permitirán realizar su desempeño con eficiencia y armonía.
Estoy iniciándome en HIVEBLOG por eso contar con tu voto es muy importante para mi , ya que me indica si voy por un buen camino. Coach Norberto peña