Por Yrmaleza Alvarado.
Saludos respetuosos queridos amigos, lectores y colegas. Me interesé en presentarles este tema tan pertinente en nuestros días, movida por la situación de diáspora que muchos países, en especial el mío, Venezuela, vive en la actualidad. Yo misma, junto a mi familia soy inmigrante, solo que en el país en el que vivimos actualmente, Argentina, fuimos bien recibidos, e incluso apoyados a salir adelante con nuestras metas y proyectos de vida.
No ha sido así con todos los inmigrantes del mundo. Muchos de mis paisanos y otros viajeros a nivel internacional, que intentan salir adelante, han sido rechazados y esto por la llamada xenofobia, que no es poca cosa, que no es irreal, ni un invento de personas acomplejadas. Es un mal más mórbido de lo que parece, y que comienza con un rechazo al inmigrante, o persona de otra nacionalidad, y desemboca en fobias mucho más complejas, de las cuales estaré abordando solo una en esta publicación.
Nos parece realmente sorprendente que en un mundo globalizado, en que los Derechos Humanos están en pleno progreso, veamos materializarse crímenes basados en la xenofobia, el racismo, la misoginia, la homofobia, la cristianofobia o la islamofobia, solo por mencionar algunas que se ven a diario llenar las páginas rojas de nuestro mundo.
Lo que más sorprende no es eso, si no que temas tan absurdos de la mentalidad humana, comienzan en un punto de rechazo a la persona "diferente" y lleva a evolucionar (o a involucionar si hablamos de la personalidad), al punto de hacerlo más absurdo aún. Por ejemplo, la Aporofobia. Conozcamos de qué se trata.
Sobre la Aporofobia
En este apartado veremos, que el problema no es precisamente rechazo a la raza o etnia, ni siquiera a la
extranjería. El problema es de pobreza. Y lo más impresionante en este caso es que hay muchos racistas y xenófobos, pero aporófobos, en su mayoría.
Resulta que es el pobre, el áporos, el que estorba, inclusive el de la propia familia, ya que se le concibe al pariente pobre como una vergüenza que no conviene mostrar públicamente, cuando por el contrario se presume al familiar que triunfa, que es profesional, al artista, al empresario. En fin el tema que nos ocupa es la fobia hacia el pobre.
Esta acción conlleva a rechazar a las personas, a las razas y a aquellas etnias que por lo general no poseen recursos y, por ende, no ofrecen nada, o parece que no pueden hacerlo.
La Aporofobia: Una patología social.
El término acuñado como palabra tiene una historia bastante peculiar y reñida, dicho sea de paso, tema de historia bien contemporánea. La Real Academia Española, por ejemplo, lo llega a definir como:
Del gr. ἄπορος áporos 'carente de recursos' y -fobia, término acuñado por la filósofa española A. ... Fobia a las personas pobres o desfavorecidas .
La aporofobia es un tipo de rechazo bien fuera de orden, y diferente de otros tipos de odio o rechazo, entre otras razones porque la pobreza involuntaria no es un rasgo de la identidad
de las personas.
¿Qué puede provocar la aporofobia?
Hemos escuchado hablar de los denominados crímenes de odio, que parten desde un sencillo acto reflejo, como por ejemplo: aferrarte a tu cartera cuando ves que se te acerca alguien sucio; hasta, rociar a alguien con combustible y prenderle fuego mientras duerme, como fue uno de los tantos casos que se vislumbraron en este pasado 2020. Mencionaré algunos más concretos:
- La aporofobia desencadena miedo así como, el rechazo o asco. La conclusión a priori es que quienes sienten estas emociones tengan escaso sentido de la compasión y la empatía. El aporófobo es experto en atribuir rasgos negativos a las personas pobres como: perezosos, locos, borrachos; no es capaz de ver más allá de lo evidente, por el contrario, inculpa al pobre de la situación que afronta.
- Otro efecto provocado por la aporofobia, inicia con el anterior y desemboca en un acérrimo rechazo e inclusive, ve en la persecución de los pobres una salida contundente. De allí que escuchamos términos como: "limpiar las calles", como si eso implicara una buena acción. Lo que el aporófobo no asimila es que lo que lo mueve a pensar o hablar de tal manera, es movido por una intencionalidad de humillar y despreciar a alguien porque carezca de una posición social específica.
Palabras finales
A modo de cierre, no porque el tema haya sido agotado, si no movida por la intención de dejar una reflexión a nuestro actual mundo, son muchas las patología que surgen y comienzan con un breve miedo a algo que desconocemos. Pero, es importante decir, que no siempre lo que nos atemoriza resulta ser algo peligroso. Como seres humanos, empáticos y con una capacidad de raciocinio, debemos comenzar a ver más allá de lo evidente, hacernos preguntas sobre el por qué de las diversas situaciones que nos encontramos en el diario andar.
Por ejemplo, si vemos a alguien en situación de calle, aunque lo más fácil sea pensar que el tal se buscó su destino, debemos ser capaces, si no de ayudarle, al menos de tratar de entender, que quizá esa persona trae un bagaje de asuntos sin resolver en su mente que le llevaron a la mendicidad. Lo ideal sería ayudar, o remitir a algún ente de acción comunitaria. Pero, en el caso de no poseer formas de ayudarle, evitar hacer censuras, críticas destructivas y mucho menos maltrato. Así limpiamos al mundo de una terrible patología social, que cada vez se acrecienta más, llamada: APOROFOBIA.
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Referencias bibliográficas:
FERNÁNDEZ-BALLESTEROS, R. (2009): Aporofobia y mundo actual. Ediciones Pirámide, Madrid.
MORA, F. (2008): El científico curioso. Temas de Hoy, Madrid.
(2008): El reloj de la sabiduría. Alianza Ensayo, Madrid.
(2009): El bosque de los pensamientos. Alianza Editorial, Madrid.
(2009): Cómo funciona el cerebro. Alianza Ensayo, Madrid.
SEGURA, R., WEBB, S., TOVAR, J. L., y GAUSÍ, C. (2000): Los minerales y la salud. Plaza y Janés, Barcelona.