Observando el fondo de la taza de café vi que algo de los granos había escapado del filtro. La taza estaba completamente lisa por la parte exterior, pero algo rugosa en la parte interior. Escondía memorias de café viejo, notas amargas, tal vez recuerdos escondidos. La puse sobre la mesita de centro y estiré los brazos buscando acomodar a mi columna vertebral, el día anterior había sido un asco, aún no terminaba de recuperarme. Volví a observar la taza de café...
-Disculpe, me dijo algo-
Me preguntó una chica que pasaba en ese momento.
-Lamento haberla molestado, no supe en qué momento empecé a hablar solo-
-Oh no. No se preocupe. Usted no dijo nada. Solo le pregunté para sacarlo del trance de observar esa tasa. Era como si quisiera entrar en ella-
El rostro de la chica se movía continuamente de un lado a otro, su pecho hacia un lado, sus caderas hacia el otro, como si no pudiera quedarse quieta. Su rostro era blanco, hasta algo transparente, sus ojos eran azules, pero de un azul triste, apagado y su delgada figura, que seguía moviéndose constantemente, parecía desvanecerse. Me miró por última vez antes de irse.
-Aquí voy a estar como quiera por si se le ofrece algo-
Me dijo con una extraña sonrisa.
De nuevo con mi conversación en silencio con la casa de café, observé que tenía el borde suave, sentí con mis labios el borde superior, casi besándola y respiré profundamente su esencia de café.
Al fondo de la taza me pareció ver de nuevo sus ojos azules...
Historia corta y fotografía