Justo entre las hojas de tonos amarillo bermellón y naranja, me pareció ver la silueta de una mujer sentada en un columpio. llevaba dos vestidos sobrepuestos de colores muy similares a la naturaleza que la rodeaba. El columpio estaba hecho de madera sin barnizar atado con dos cuerdas bastante gruesas. Como no estaba seguro de lo que había visto, me acerqué poco a poco para no asustarla, como cuando te acercas a un ave para fotografiarla, para mi sorpresa, la chica se soltó del columpio cayendo sobre mí y tirándome al suelo.
-Puedes verme-
Me dijo sonriendo mientras me abrazaba
-He esperado por tanto tiempo-
Agregó mientras me ponía un anillo en el dedo medio de la mano derecha. El anillo tenía la cara de una gárgola con dientes afilados enormes ojos de rubí.
-De qué se trata todo esto?-
Le pregunté, bastante sorprendido
-No te asustes. No es como si nos estuviéramos casando. Al menos si tú no quieres. Solo me estoy entregando a ti como tu demonio-
-Como mi qué?-
Le pregunté asustado pero al mismo tiempo fascinado por su extraordinaria belleza.
-Tienes razón. Demonio es una palabra bastante antigua y se presta mucho a confusiones. Si quieres me puedes llamar o sirviente
Que significa Exactamente lo mismo que demonio en mi contexto-
-Demonio se oye bastante cool, de hecho, pero mejor te llamaré Magdalena o Malena si lo prefieres-
-Me encantas, mi señor. jamás pensé que tendría un nombre humano-
Me dijo abrazándome de nuevo al tiempo que me daba un beso en los labios, que apenas lo sentí, como si tocara una pequeña pluma de un ave pequeña.
-Entonces a partir de hoy seré tuya para lo que quieras-
-Para lo que sea. No hay alguna restricción o algo?-
-Ninguna. Si lo puedo hacer, lo haré sin titubear-
-Los colores del otoño son muy bonitos, pero me gustaría que en este parque fuera primavera-
La demonio se acercó a mí con la respiración agitada. Sus ojos apenas un par de centímetros de los míos, me hicieron temblar de miedo y emoción. Sus ojos eran de un verde seco de Gran brillo, tu piel blanca tenía la textura de un durazno y su cabello semirrizado le llegaba a media espalda. La abracé instintivamente y ella se recostó sobre mi pecho, como si tratara de convencerme de que le pidiera otra cosa en lugar de hacer venir a la primavera en aquel pequeño paraje.
De pronto el sol se oscureció, la luz de la luna iluminó su rostro. Un fuerte viento trajo que él lava los huesos. Las hojas de los árboles cayeron al suelo convirtiéndose primero en hojas color marrón y luego en tierra, una escarcha blanca apareció y desapareció en un segundo para luego dar nacimiento asientos de arbustos que empezaron a florecer por todas partes, había una enorme cantidad de tulipanes en colores que jamás había visto, cantidad inusitada de colibríes y pájaros revoloteaban por todas partes. La primavera había llegado a ese pequeño paraje...
Historia corta, dibujo y fotografía