Se rompe el cascarón
la realidad se alterna
los sentidos se distorsionan
parece lo mismo bien y mal
el lenguaje no alcanza
Apenas la tormenta se desencadena
su garganta luminosa me seduce
pero el cristal detona el aire
parpadeo, la lluvia toca el suelo
me salva con su brillo
como colgada del cielo
me rescata de las sombras
Y el fluido adentro
me abre a la singularidad
sonrío porque ya pasó
lo que era y repudié
se evaporó y ya no es
Me dejo arrastrar por el absurdo
divertido de los propósitos
sin porqué las imágenes de mis sueños
descifro los símbolos de los antepasados
en la brecha antes de dormir.
Día a día, la autoexploración es una práctica que me ha ayudado a evolucionar mucho mis poemas, donde tengo la intención de plasmar lo que percibo en las profundidades de mi ser.
Este poema es un claro extracto de esos instantes en los que "viajo" hacia otras dimensiones, o quizás, es apenas una vaga impresión de mis sentidos. No sé, lo que sí puedo afirmar es que gracias a la aventura de conocerme, he logrado armonía entre lo que siento y lo que escribo.