Nada como visitar el puerto deportivo para recordar las diferencias de clase en una misma localidad pero el compartir espacio no nos lo quita nadie, ricos, pobres y gente normal paseamos por los mismos muelles aunque con diferente objetivo en el, unos entran en sus lujosos yates, otros paseamos en busca de un poco de aire fresco y para disfrutar de nuestro precioso mar y algunos piden porque no tienen para comer.
Puede ser uno de los lugares más exclusivos de la costa española en función al municipio al que pertenece, hay que tener en cuenta que Benalmádena no tiene demasiados kilómetros cuadrados y su puerto es importante en tamaño y económicamente una mina.
También hay que tener en cuenta los costes para mantenerlo en condiciones perfectas todo el año ya que los costes del atraque creo que son delicados y el mantenimiento es una exigencia, a mi lo que me gusta es recordarlo tal cual, en un día celeste sin una pizca de viento y con los propietarios en cubierta con su copa de vino y un libro, es otro forma de vivir que quizás, solo quizás alguno pueda disfrutar.