Hola amigos de Hive,
Espero que se encuentren muy bien, les deseo un excelente inicio de semana. Como tal vez algunos saben, el 16 de septiembre se celebra la independencia de México. No, no es el 5 de mayo, esa fecha corresponde a la Batalla de Puebla, y ni siquiera es un día festivo nacional, solo se celebra en el estado de Puebla.
Para festejar, fuimos a una kermés mexicana organizada por una tía de Gris. No sé si sepan lo que es una kermés, pero en resumen es una fiesta donde hay muchos puestos que venden desde dulces, bebidas, comida típica mexicana, postres, y también hay juegos como la lotería. Recuerdo que cuando estaba en la primaria y secundaria era muy común que dos o tres veces al año se organizaran kermeses en la escuela.
Esta a la que fuimos fue más familiar, entonces no tuvo todo lo típico porque, en una kermés normal, tienes que cambiar tu dinero real o dinero fiat por billetes que te dan en un banco. Con esos billetes puedes comprar todo lo de los puestos. También, si no te casabas, te podían meter a la cárcel por un rato, al menos así es como recuerdo que era en mi escuela.
La kermés fue en un terreno que tienen los tíos de Gris. De hecho, hace dos años también fuimos y la pasamos muy bien. Llegamos temprano y ayudamos a colocar todo: mesas, sillas, bancos, etc. También, con la ayuda del hermano de Gris, armamos un trampolín o brincolín. La verdad nos costó mucho trabajo porque era la primera vez que lo armábamos y tiene su truco. Estoy un poco adolorido por el esfuerzo, pero ya pasará.
Comimos muy rico y platicamos muy a gusto con la familia. Además de la comida y todo lo que había en los puestos, hubo un programa tipo el que hay todos los lunes en las escuelas mexicanas. Desfiló una escolta formada por niños y jóvenes con la bandera, se cantó el himno nacional, hubo personas que dieron efemérides, y también hubo una pequeña obra de teatro.
En esta obra participó Raquel, la hermana de Gris, junto con unos tíos. Yo participé como extra, como si fuera alguien del pueblo que se levantó en armas después de que Miguel Hidalgo tocara las campanas. No faltó quien me dijera que era un español infiltrado, pero no me salí de mi papel. Estuvo muy divertido.
Regresamos a casa súper cansados, pero feliz de que fue un buen día.
Nota: No tomé muchas fotos porque en muchas iban a aparecer niños o menores de edad.
En este día festivo, todo estuvo fino, con Eddie Espino.