Me gustaría preguntarte algo: ¿qué es lo primero que se te viene a la mente cuando piensas en fisioterapia? Quizá ya estés visualizando un entorno agradable y tranquilo, con una camilla en el centro de la sala, y el fisio indicando que te tumbes para darte un masaje y aliviar ese dolor de cuello que llevas arrastrando unos días y que achacas al estrés, o ese dolor de hombro que lleva un par de meses molestando cada vez que vas a coger un vaso de la estantería, o ese esguince de tobillo “mal curado” del que volviste a recaer al tropezarte andando por la acera.
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Quizá lo hayas probado y te haya ido genial. Quizá te dolió mucho pero te sentiste mejor a los pocos días. Quizá mejoraste un poco pero volviste a empeorar. Quizá no sirvió de nada y sigues igual que antes.
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En cualquier caso, me gustaría hacer un apunte: el masaje es solo una herramienta más dentro de nuestra caja de herramientas. Puede ser útil a corto plazo para aliviar el dolor, mejorar la sensación de rigidez y la movilidad, pero la fisioterapia puede ofrecerte mucho más que eso.
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Podemos programar actividad física y/o ejercicio terapéutico ajustado a tu situación, objetivos y necesidades.
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Podemos guiarte y acompañarte durante la recuperación. Que sientas que no estás sol@ en esto. Podemos ser el apoyo sobre el que comiences a recuperar tu vida. El empujón que necesitas para saber cómo ayudarte a ti mism@.
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Podemos ayudarte a manejar el dolor durante la fase aguda o las recaídas. Con masaje y demás técnicas manuales, sí, pero también con estrategias para casa o para las situaciones que te provoquen dolor.
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Un abrazo y gracias por leerme!!!