Como humanos, tenemos mucho que aprender de nuestros hermanos incondicionales, los Árboles.
Nuestros hermanos Equinos son la encarnación de Pureza e Inocencia. Con su campo áurico contribuyen a elevar la frecuencia de Gaia.
El campo electromagnético que proyecta el corazón de los caballos es cinco veces mayor que el aura del ser humano.
Al igual que la coherencia de su ritmo cardíaco, alineado al pulsar de la naturaleza y el cosmos. Entrar en su aura y energía es muy sanador, ellos nos ayudan en muchos aspectos, armonizando cuerpo, mente y espíritu.