El joven George Boldt estaba detrás del mostrador de un hotel, el reloj señalaba la una de la mañana, todos los cuartos estaban ocupados, afuera llovía torrencialmente, George pensó en ese momento, entro un matrimonio de edad madura, dijo el caballero, todos los hoteles están llenos, podría conseguirnos una habitación, lo lamento replico George, todas las habitaciones están llenas continuó, no puedo enviar a una pareja a la lluvia, estarían dispuestos a dormir en mi recamara, no se preocupe por mi, me las arreglare a la mañana siguiente, cuando el caballero pago la cuenta le dijo a George, usted es la clase de gerente que debiera ser el jefe del mejor hotel de los Estados Unidos, tal vez algún día construya uno para usted, George rió de buena gana, no tuvo noticias de ese señor, dos años después quedo atónito cuando recibió una carta del huésped a quien atendió con su esposa esa noche lluviosa, que incluía un boleto de ida y vuelta a Nueva York, la carta decía, venga a verme, George siguió al señor Astor a la quinta avenida, allí vio un palacio de piedra rojiza, es e hotel que acabo de construir para que usted lo administre, la hospitalidad, compartir nuestro hogar, es una forma de como podemos ganar amigos.