Buenos días a todos mis contactos. Estoy lleno de gozo y satisfacción frente al súbito cambio positivo que experimenta mi país en su ánimo. Ayer participé en la realización de tres cabildos abiertos en la ciudad de Maracay.
Por primera vez en mucho tiempo percibí la emergencia del coraje colectivo. Personas de todos los partidos, distintas profesiones y de todas las edades, expresando su alegría por reencontrarse en unidad venezolana. Me encantó mucho la presencia de muchos jóvenes nacidos en revolución.
No escuche quejas ni lamentaciones. Sólo argumentaciones lógicas -sin odio- para salir de la crisis moral, económica y política que ha dividido a las familias venezolanas. Algunos comentaron que la existencia de “sapos” dentro de la comunidad los había cohibido para no participar en marchas ni reuniones de oposición. “Ya no nos importa que nos sapeen o nos quiten los Clap” afirmo una maestra de escuela en Urb. La Candelaria del municipio Mario Briceño Iragorry. En el cabildo compartido con la Diputado de la Causa R Mariela Magallanes. En este lugar una simple asamblea se transformó en un cabildo multitudinario.
En medio del cabildo de La Candelaria se recibió la noticia de la captura del legítimo Presidente de la República Juan Guaidó, por parte de las fuerzas militares de la dictadura. Inmediatamente emergió la reacción de indignación y rechazo de los asistentes hacia el régimen madurista. Pero, al mismo tiempo, en menos de cinco minutos se asignaron responsabilidades y se grabó un vídeo de rechazo para subirlo a las redes. Por supuesto, la alegría volvió con mayor intensidad al enterarnos de la liberación y “metida de pata” de la dictadura militar madurista.
Después fui al barrio 23 de Enero donde la asistencia de la comunidad que hasta hoy no había salido se manifestó. La presencia de los vecinos fue masiva con asistencia de los liderazgos y directivos de los diferentes partidos. Las personas exudaban entusiasmo, sonrisas y fortaleza espiritual. Recuperamos la alegría perdida. La alegría de trabajar juntos y compartir un objetivo común.
Por la tarde acudí al barrio La cooperativa. Las caras de las personas brillaban de alegría. El desanimo se ha marchado y las personas se muestran llenas de vigor y optimismo. Ese ambiente prefigura el inicio de una marcha indetenible hacia la victoria democrática. Porque está liderada por el mejor de los generales. El que más victorias ha ganado en política. Me refiero al General Optimismo. Todo apunta al final del régimen madurista y el replanteo y renacimiento de la democracia. Se respira seguridad, solidaridad y unidad. Pero sobre todo se respira alegría.