Hay que reconocer que nada de lo intentado, para salir de este régimen, hasta ahora ha funcionado, ni interna ni externamente, hasta ahora, han sido eficaces las presiones para lograr un mediano éxito. Es decir, mismos procedimientos mismos resultados.
Esto ha llevado a estudiar situaciones similares y los procedimientos utilizados para recuperar la democracia en países que al igual que el nuestro habían sido atrapados por las garras del totalitarismo.
Investigaciones al respecto han determinado que de los 71 casos analizados de transición a la democracia nos encontramos con una realidad que seguramente nos perturbara. En la mayoría de ellos hubo dos factores que determinaron esa transición,
La Primera, Asistir a elecciones donde la probabilidad de fraude estaban presente e incluso otorgando de antemano concesiones imaginables solo en dictaduras.
La segunda tan controversial como la primera es la negociación. Cosa que le revuelve la bilis al más aplomado de los opositores.
Entiendo que exista un rechazo generalizado a estas dos variables, primero porque sabemos el control que tiene el gobierno sobre los procesos electorales que lo alteran a voluntad, fehacientemente demostrado. Las negociaciones pasadas solo nos han traídos frustraciones.
Pero hay que agotar todas las posibles soluciones porque estamos totalmente estancados y no se ve salida alguna. Nadie que tenga un hijo secuestrado se niega a negociar con los delincuentes, veamos al país como a un hijo. Negociar es lo que hicieron en países donde la desigual lucha los obligó, y para ello voy a citar dos ejemplos:
• Mandela en África se sentó a negociar con la cabeza de uno de los imperios más atorrantes del mundo.
• El otro en Europa como es el caso de Walesa en Polonia donde incluso fue a unas elecciones donde el régimen se reservó las dos terceras partes del senado y lógicamente ganó la elección, y lógicamente se mantuvo en evidente minoría a pesar de la trampa.
Así que mis queridos hermanos Venezolanos, hay que sentarse a negociar aunque no nos guste porque ya la experiencia de esas 71 dictaduras debe servirnos de referente.
Por cierto de las 71 transiciones solo 17 fueron hechas a consecuencia de una intervención extranjera pero con el significativo detalle que en 15 de esos 17 casos existía un conflicto bélico o guerra civil previo, solo dos, fueron donde no existía para el momento de la intervención beligerancia armada entre las partes, es decir, solo Panamá Y Grenada se realizó una intervención donde no existía un previo conflicto armado.
En conclusión las estadísticas nos demuestran que si se puede, pero que hay que negociar pero convencidos de que en una negociación no podemos esperar conseguir todo lo que queremos, hay que hacer concesiones, porque no hacerlo sería una imposición y no una negociación, y la verdad es que nuestra maltrecha oposición atraviesa su peor momento y en gigantesca desventaja.