Una pequeña mutación en el ADN del genoma humano fue la que permitió la emergencia de la inteligencia superior en el Homo Sapiens, según una nueva investigación.
Esta mutación aumentó la proliferación de células madre neurales, las cuales se transformaron en neuronas del neocórtex durante el desarrollo del embrión, implicado en funciones cognitivas como el lenguaje y la conciencia.
Prueba experimental
Para confirmar el papel del gen ARHGAP11B y de su mutación en la corticogénesis, los investigadores inocularon este gen humano en embriones de ratones.
Constataron entonces que el gen introducido aumentaba la producción de células madre neurales, que formaban a su vez nuevas neuronas.
En consecuencia, la superficie del neocórtex de los ratones aumentó, así como la circunvolución cerebral, elevaciones tortuosas de la superficie del cerebro producidas al plegarse la corteza sobre sí misma.
Cada circunvolución controla la actividad del músculo esquelético que ocupa el lado opuesto del organismo.
Esto es importante porque el córtex de ratas y ratones es liso, mientras que el aumento significativo de su superficie en los mamíferos superiores más evolucionados produjo la formación de pliegues para acomodarlo a la caja craneal, con volumen todavía restringido.
Es muy probable sin embargo que esta pequeña mutación sea una entre otras muchas que dieron a los seres humanos su inteligencia, resaltan los investigadores.
Fuente:
http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia2/ciencia_cambio27.htm