"De pequeño frente a un calendario pregunté: ¿en diciembre el 31, se acabará el mundo?, todos se rieron, yo no sabía por qué, algo más, oí, nos queda un poco más". -Nacho Vegas
Mi nombre es Gabriel Carrión, a día de hoy tengo 17 años, aproximadamente 10 de ellos, sumergidos en la música. He gastado mis días fabricando canciones, a ellas, las amo y les temo, me resumen. A los 6 años empecé a cantar, a los 9 escribí mi primera canción, y a los 10 aprendí a tocar guitarra.
Para cuando cumplí 12, me vi con unas 50 canciones en mis manos, la mayoría, eran una malformación muy parecida a alguna otra canción. Sin práctica y por vicio, empezaba a grabar maquetas, y esto se terminó convirtiendo en mi pasatiempo preferido, incluso hoy. Muchas de estas canciones, después de tantos años siguen detrás de mis ventanas buscando su momento de ver la luz, y este espacio, me parece un buen momento.
De este lado del vidrio, lo absurdo y lo cotidiano conviven en el mismo sitio, como en una película de David Lynch. Como forma de expresión, me gusta dibujar una escena con palabras, desglosarla con detalle, adornarla y amarla. La rabia y el amor son lo mismo en mis planetas, la música hace el resto del viaje.
Mis escenarios son los hogares que visito cuando puedo, y los países que me invento cuando quiero, un paisaje caricaturizado y colorido, pero siempre con un gobierno de mierda, donde siempre estoy. Mis personajes son siempre el mismo, con varias caras, con todos los sexos. Están hechos de arcilla, y se enamoran de las personas que saben volar. Transitan avenidas, las viven, conocen el cemento de sus aceras y el pavimento de sus carreteras, y no les gusta estar solos. Aman a quien tiene algo que contar, y creen que todos tienen algo que contar. Son amantes de las fábulas y detractores de las bodas, son un retrato de lo que han vivido, y como no han vivido nada, no son nada importante realmente. Pero ahí está presente su belleza, son pequeños animales raros que ocupan un gran espacio en mis oídos.
Hoy, estoy abriendo por primera vez las puertas de mi mundo, las estoy abriendo para que todo lo que he creado y todo en lo que he creído vea por primera vez la luz. Espero puedan sobrevivir sin mí, espero que hayan aprendido a amar como a mí me enseñaron. Cuento las horas para deshacerme de mí, abrazaré a quien me abrace por estos rincones.
Mi viaje por aquí será muy bueno, eso lo sé, he visto bastante gente con un cerro de talento subiendo vídeos a esta plataforma, me encanta, espero conocerlos alguna vez. Nos estaremos viendo pronto, saludos, y gracias por leer.
- Gabriel Carrión