Esta pregunta se repetía mucho en mi mente, a veces somos lo queremos ser o lo que otros quieren que seamos, pero en mi caso estoy trabajando en ser lo que Dios quiere que sea. Hace 9 años decidí ser barro en las manos de un hermoso alfarero llamado Dios, ha hecho de mí una hermosa pieza pero que para llegar a ser hermosa tuvo que romperla y hacerla de nuevo! Es realmente impresionante! Soy una Joven de 27 años de edad, Seguidora de Jesucristo, licenciada en Bioanalisis y artista. He usado mi carrera profesional para bendecir a muchas personas de manera voluntaria siendo misionera en diferentes comunidades indígenas del país, así también colaborando en jornadas sociales, es realmente gratificante ayudar sin condiciones mostrando el amor de Jesús! Mi mayor pasión es el Arte, hasta ahora me he desempeñado usando este talento para impulsar a niños y jóvenes a cambiar sus vidas, dibujando comics de historias que he conocido cercanamente, reforzando el hecho que podemos decidir quien queremos ser y que el entorno donde nos desenvolvemos no determina quiénes somos. Hace 3 años me encuentro realizando un trabajo social llevando un mensaje de valores a diferentes instituciones educativas invirtiendo la mayor parte del tiempo en nuestros niños y adolescentes que son el presente del país, creo que el mundo necesita de atalayas que adviertan, crean y sean valientes, así también héroes y heroínas que otros quieran seguir. Mi meta de vida es no dejar huellas en la arena que puedan borrarse con el tiempo, sino huellas en los corazones que perduren y ayuden a la formación de familias sanas que puedan ser columnas que soporten y mantengan estable a esta sociedad que será la cuna de la venidera generación. Estas palabras llevan una marca de esperanza ya que es lo que me mantiene de pie hasta ahora, gracias por acompañarme en este relato pronto tendrás más noticias. Te dejo con una porción de la palabra de Dios que me ayuda a luchar cuando mis fuerzas buscan agotarse. Te tome de los confines de la tierra, te llamé de los rincones más remotos, y te dije: “tú eres mi siervo”. Yo te escogí; no te rechacé. Así que no temas porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudare; te sostendré con mi diestra victoriosa. ISAIAS 41:9-10 NVI.