Hace falta acostarse en la grama, encontrarle forma a las nubes, dejar que la brisa nos despeine, sentir el frío de la tierra, sin tanta pose de meditación, sin tanta invocación, solo dejándose llevar y permitiéndose descansar del caos que nos rodea y que también vive en nosotros, hace falta apagarnos por un ratico, para brillar con más fuerza.
La sencillez y la libertad de ser tu mismo, es de las cosas más hermosas que hay. Que bueno encontrase con gente que te da esa gracia.