Soy un cantante y editor cumanés. Yonqui de la música.
Una madre melómana y bibliófila me ayudó a convertirme en lo que soy: Gracias Elizabeth. Libros como: Sinuhé el Egipcio de Mika Waltari, La busca de Pio Baroja, La Habana para un infante difunto de Guillermo Cabrera Infante, y por supuesto Las mil y una noches cautivaron mi infancia y mi adolescencia. Unos dibujos animados de The Beatles también torcieron mi camino en aquella infancia tranquila de Cumaná. La voz de Mercedes Sosa y la fuerza de Aretha Franklin y Roberta Flack fueron causantes también de una pasión llamada música. Ni hablar de Héctor Lavoe al que descubrí en mi temprana juventud y que desde siempre me acompaña como un duende caribeño y travieso que me hace saber que definitivamente la música es magia.
Así que desde que tengo uso de razón los libros y sobre todo la música ha formado parte de mi quehacer humano. Y aunque en los últimos años la música ha ocupado parte importante de mi vida pues la literatura también ha estado allí. Autor también de un par de libros para niños: Juan Piroco care loco y El águila y la estatua. Cuentos, crónicas y textos varios en donde destacan la poesía para niños y algunos textos sobre música forman parte de las cosas que he escrito. Editor por gusto en una editorial del estado venezolano: El perro y la rana. Un lugar en donde he aprendido mucho y al cual tengo tanto que agradecerle.
Si volvemos a la música debo decirles, que duda cabe de esto, que el disco Cadencia y sabor de la orquesta Melaza Son y Ensamble a la que orgullosamente pertenezco es una de las obras artísticas en donde he participado que más me llenan de satisfacción. Nada como ver un disco y saber que allí está la voz y la energía de uno puesta para que eso pudiera materializarse.
Así las cosas mi gente, pues ahí tienen un poco de lo que yo soy. Espero que nos veamos pronto por ahí.