¡Hola comunidad de Steemit!
Me da mucho gusto ser parte de esta comunidad
Por fin, he decidido rebelarme contra la resistencia y el miedo que me ha embargado estas últimas semanas, desde que mi hijo me platicó de Steemit. Comprendo que este es el primer paso para poder participar activamente en esta comunidad.
Soy parte de la influyente generación de los baby boomers, que ha marcado durante muchos años las tendencias del mercado. Me he propuesto, como muchos de quienes la integran, procurar permanecer vigente y participativa, abandonando el área de confort y los temores de comunicarme con gente muy joven, quienes me imagino son la gran mayoría de las personas que usan esta plataforma social. Chicos que están a la vanguardia de los avances tecnológicos, de los últimos dispositivos, que se comunican sin temores y hacia quienes me siento, en este sentido, en total desventaja. Sin embargo, mi intención es ser valiente, vencer mis creencias limitantes, seguir aprendiendo cada día y no quedarme atrás.
Me llamo Dagmar Deeke, mexicana de ascendencia alemana, nacida a mediados de los años 50s y agradecida con la vida por la oportunidad de poder crecer y formarme bajo la influencia de dos maravillosas culturas.
Por cierto, para quienes aún puedan tener dudas, Dagmar se usa comúnmente como nombre de mujer y se emplea con frecuencia en Dinamarca, Suecia, Finlandia y Alemania, entre otros, no se usa en México o Latinoamérica. Hay quienes encuentran el nombre muy bonito e interesante, por lo menos eso es lo que me dicen, quizá para no ser descorteses; supongo que es porque les parece muy raro. A mí me gusta que me llamen Dagi (Dagui), ya que cuando se dirigen a mí como “Dagmar”, recuerdo los momentos en que mis padres, abuelos o maestros me llamaban la atención por alguna travesura o mal comportamiento.
Con excepción de mi abuela paterna (cuyos padres eran alemanes y se habían establecido en México poco tiempo antes de que ella llegara al mundo), mis otros tres abuelos nacieron a finales del siglo XIX en Alemania.
Mi abuela materna, la más pequeña de todos, junto con sus padres y hermanos. Foto tomada en los umbrales del siglo XX.
Fue por razones de trabajo que mis abuelos maternos emigraron a México, para luego hacer este país suyo gracias a sus bondades, lo maravilloso de su gente, su espléndida comida y el estupendo e insuperable clima. Mi abuelo paterno viajó desde Hamburgo como comerciante a México, donde conoció a mi abuela y se casó con con ella. Ya con sus tres hijos, intentaron vivir en Alemania en dos ocasiones. Al rechazar mi abuela el deseo de su esposo de residir en Europa, fue abandonada por él, dejándola sola y desamparada en México junto a sus tres pequeños hijos. El destino quiso que muchos años más tarde, en calidad de prisionero de guerra, mi abuelo fuera liberado en tierras mexicanas, como parte de un intercambio internacional de prisioneros, fuera acogido amorosamente por sus tres hijos y sus familias y muriera en la ciudad de México debido a su precaria salud pocos años después.
Mi madre y mi abuelo paterno a su llegada a México
Tanto mi padre como mi madre, a pesar de ya haber nacido en México, fueron criados hablando alemán en casa. En ambos hogares se conservaron gran parte de las tradiciones del lejano país europeo. Como es de suponer, formaron parte de la creciente comunidad alemana, estudiaron en el colegio alemán Alexander von Humboldt de la CDMX, que como anécdota, contó entre sus alumnas fundadoras a mi abuela materna y a sus hermanos.
Colegio Alexander von Humboldt Fuente de estas tres imágenes.
Cinco hijas de la familia Franz, que se contaron entre los primeros alumnos del colegio alemán Alexander von Humboldt de la Ciudad de México
Mi padre a los 4 años
Mi madre, arriba a la derecha, junto con su mamá y hermanas
Mis padres se conocieron durante un baile en la colonia alemana y se casaron después de un largo noviazgo.
Mis padres, cerca de 1946 en Xochimilco en el club de remo
Así como gran parte de la historia se repite, mi hermana y yo crecimos hablando alemán en casa, estudiamos en el colegio alemán y conservamos muchas de las costumbres familiares. A pesar de ser mexicanas por nacimiento, nuestra identidad nos creaba confusión sobretodo de pequeñas, ya que muy probablemente por nuestros nombres y nuestro aspecto quienes no nos conocían, nos consideraban extranjeras. Hoy en día, a pesar de haber vivido toda nuestra vida en México, muchos nos comentan que se sorprenden por nuestro buen español y la falta de un acento extranjero.
Mi familia, cerca de 1960
A pesar de haber nacido, crecido, estudiado y formado nuestro hogar en la ciudad de México, mi esposo y yo decidimos hace poco menos de 30 años huir de ella junto con nuestros dos pequeños hijos, a quienes afectaba de sobremanera la creciente contaminación. Nos establecimos en Cuautla, Morelos, donde el clima es maravillosamente bondadoso.
Soy Ingeniero en Alimentos de profesión y trabajé varios años en la industria para la panificadora más importante en México. Cuando nacieron Jorge y Eduardo
tuve la fortuna de poder dedicarme a ellos prácticamente a tiempo completo coordinando un curso por correspondencia desde el hogar. Ya en Cuautla, cuando mis hijos tuvieron mayor edad, volví a trabajar dos años profesionalmente. Más tarde busqué actividades de trabajo que me permitieran compartir más tiempo con mis hijos.
Mi familia a los pocos años de haber llegado a Cuautla, Morelos en 1993
Actualmente imparto clases de idiomas y emprendo un negocio en la industria de redes de mercadeo desde el hogar. Disfruto muchísimo ayudar a que mis alumnos logren sus metas de aprendizaje, como el apoyo que puedo brindar a los socios y clientes de mi negocio.
Con mi familia política y amigos, celebrando un reconocimiento a la destacada carrera como médico de mi suegro, el Dr. Jorge Espino Vela en mayo del 2017
Me interesan los temas relacionados con la nutrición y me gusta experimentar con diferentes programas de alimentación. Soy partidaria del uso inteligente de los suplementos, formulados con ingredientes respaldados científicamente. Me gustan los deportes y los temas de salud, pasar tiempo con la familia y hablar en diferentes idiomas. Procuro mantener una buena actitud y no me gusta estar alrededor de gente negativa o tóxica.
Confío en aportar contenido de valor y aprender de muchos en esta interesante y desafiante comunidad.