Como toda primera vez, es natural sentir algo de miedo o nervios cuando nos damos a conocer. Aunque a lo largo de nuestras vidas tenemos muchas presentaciones de nosotros mismos, no siempre es tan sencillo realizarlas, ya que un público distinto es un reto nuevo que nos toca afrontar. Mi nombre es Daniel Morillo, soy de Caracas (Venezuela) y esta es mi presentación ante la comunidad steemitiana.
Fui el resultado de una fiesta decembrina, porque si sacamos la cuenta, los que nacemos en septiembre es porque nuestros padres estaban escuchando música navideña mientras nos creaban. Quizá la emoción de celebrar el nacimiento del Niño Jesús provocó el entusiasmo de tener al Niño Daniel. De esa fecha para acá han pasado 23 años de alegrías y tristezas; regaños y reconocimientos; travesuras y obediencia, sobre todo lo de travesuras. Un dato curioso es que era de piel blanca antes de cumplir el primer año de vida, luego algo pasó y ahora tengo este color de piel que evoca sabrosura, pero debo admitir que no bailo tambores muy bien.
Tuve una infancia bastante buena. Crecí rodeado de niños un poco mayores que yo, corriendo por toda la cuadra y jugando los juegos tradicionales, no como ahora que la tecnología es la única diversión aparente. Desde niño me ha gustado la música y el teatro, por lo que aproveché mi adolescencia para hacer un poco de ambas, aunque la música se convirtió en lo más serio, dándome la oportunidad de ser embajador cultural y conocer un par de países latinoamericanos. Actualmente me formo como Director Coral, así podré sentir que tengo magia en las manos para reproducir hermosas melodías a través de mis coros.
Pero ¡Ya va! Hay una etapa importante que me estoy saltando. Aunque en estos momentos no estoy activo, durante 6 años de mi vida fui misionero de la Iglesia Católica. Son tantos los aprendizajes que obtuve en ese tiempo que no me alcanzaría el post, pero esencialmente, aprendí el valor de la amistad, ya que siempre estuve rodeado de personas maravillosas con las cuales viajé a lugares que ni aparecen en el mapa, solo con la intención de llevar un mensaje de amor, pero terminábamos siendo nosotros los sorprendidos por los gestos de amor que recibíamos en esos sitios. Durante esta etapa descubrí que mi vocación era la Educación, así que ésta se convirtió en mi opción de vida, aunque haya una tesis de por medio que me impida licenciarme (Y llora).
¡Mejor hablemos de mis sueños! Me encantaría tener mi voz en un personaje de Disney, viajar a muchos países por placer, tener mi propio colegio distinto al tradicional, animar un evento multitudinario, volver a ver a RBD en un concierto (Si, me gustan ¿Y qué?), ser disciplinado, hacer teatro, tener mi casa redonda con su respectivo gato, aprender a nadar y cocinar, graduarme de licenciado en Educación, convertirme en Director Coral, y todos los sueños que están por venir.
¿Qué estoy haciendo para llegar a ellos? No mucho, pero si hago cosas que me gustan. Trabajo en un instituto universitario, lo cual me agrada mucho, porque soy feliz si debo estar en contacto con muchas personas. Además, desarrollo mi liderazgo profesional en una organización que promueve el liderazgo juvenil, a través de experiencias de intercambio entre 126 países. Soy el Vicepresidente del área de Voluntariados Salientes, y es muy gratificante sentir que mi trabajo puede impactar la vida de otra persona, que a su vez, impacta la vida de muchas otras. No sé hasta donde vaya a llegar, solo sé que no debo parar de avanzar ¡Este soy yo, y trabajo por ser más!