Los jóvenes o adultos jóvenes, de seguro se encontraran identificados con esta publicación, por su puesto, más si son venezolanos como mi persona.
Mi nombre es Klever Rios, tengo 22 años de edad, un placer para los que se tomen su tiempo en leer mis palabras.
Antes que nada muchas gracias por haberme regalado un poco de su tiempo, espero que esto llegue a personas que por lo menos compartan ciertos aspectos de lo que planteo, que lo vean como una especie de "oye, tu mira por lo que estamos pasando, ¡nuestra juventud está siendo mermada, podemos cambiarlo!" .Solo quiero hacer entender que si la voz de uno es orden, la voz de muchos es ley. Decidí hacerlo mediante una presentación de mí mismo, y contarles mis ideales de lo que yo llamaría, una vida digna que todo joven pueda tener sin dificultad.
Yo por lo menos fui uno de esos que cuando aún jugaba con juguetes y no le daba mucha importancia a la situación por la cual pasaba el país, siempre tuve presente una, digamos, visión de lo que sería mi vida cuando alcanzara la mayoría de edad. Mi pensar era que al cumplir los 18 años de edad podría optar por alguna oportunidad de trabajo que me ofreciera independizarme de mis padres a temprana edad, ya saben, alquilar una habitación, empezar a vivir solo, costear yo mismo la carrera que siempre quise estudiar, ahorrar para invertir, conseguir dinero y regalarme una vida estable y cómoda, cosas simples que cualquier persona, no necesariamente jóvenes, con ganas de trabajar puedan lograr.
Otro de mis pensamientos que me causaban emoción era de cuando por fin entrara a la universidad, pensaba en lo que eso implicaría, no solo en el formarme profesionalmente, también en la posibilidad de hacer buenas amistades, salir de fiestas, o viajar, quizá hasta de conocer al amor de mi vida, Después de todo, así pensábamos los jóvenes, que la vida es fácil. No la vida no es fácil y nunca lo será, pero sí debería de ser sencilla, en partes igualitarias para todos.
Y aquí es donde toco lo que realmente quería expresar, ¿porque nosotros permitimos que no sea así? Deberíamos de observarnos como nos encontramos actualmente, esto va más allá del sueño de una sola persona, ¡esto no es vida! ¿Estar esperando una pequeña caja con productos suficientes para que una familia de tres o hasta 5 personas se alimente durante 10 días mínimo y máximo 15 días? ¿Qué jóvenes salgan de su país sin planes concretos para ayudar a sus familias, que padres hagan lo mismo y dejen a sus hijos pequeños sin su presencia, porque un trabajo en su propio país no les alcanza para si quiera costear los gastos de una sola persona? ¿Que nos abstengamos de salir a la calle en fines de semana por miedo a que nos ocurra algo que atente a nuestras vidas o que nos despojen de nuestras pertenencias?
Hay gente muriendo en los hospitales, porque no hay insumos médicos suficientes para atenderlos a todos por igual, ni calidad de atención tampoco, la falta de medicamentos o sus altos costos no permiten que estemos sanos y en condiciones para afrontar cualquier enfermedad que pueda aparecer, ¡enfermarse no es una opción, enfermarse es un lujo! Llegar a viejo en esta situación es un completo lujo, imagínense, llegar a tener una edad avanzada y padecer de alguna enfermedad que nos quite el sueño y no podamos costear su tratamiento para poder alargar nuestra esperanza de vida.
Tener que llevar a cabo marramucias para por lo menos conseguir algo de dinero decente para sobrevivir y mantenerse, esto no es vida, esto no es lo que yo, ni cualquier otra persona, sea joven o adulta o anciana desearía estar pasando. Y me quejo, si es una queja, porque hay formas, formas de salir de estas situaciones sin un solo disparo, las hay, ¡somos millones carajo! En contra de tan solo veinticinco desgraciados deshonestos vestidos de traje.
Con trabajo y unión se pueden lograr los cambios, no es algo difícil por Dios, si una persona ignorante como yo lo piensa y plantea una solución, ¿por qué los políticos en su vasto conocimiento sobre la materia no pueden solucionar, o enseñar a la misma sociedad para ayudar a solucionarlo?
Hay que pensar en el futuro, en el futuro de los niños, de los jóvenes. Hay que ofrecerles un mejor país, una mejor calidad de vida. Que puedan disfrutar de esos sueños de juventud que algunos no pudieron en su tiempo, que puedan vivir bien, alimentarse bien, cuidarse, formar un hogar, un patrimonio, una familia, sin miedo al fracaso temprano, que sobren las oportunidades sencillas y honestas de tener éxito, tener una vida prospera.
A eso es a lo que yo llamo una vida digna, con igualdad de posibilidades.