¡Desde la madre Rusia!
He venido a hablaros de ciencia, medicina, y haceros más sencillo de entender todo tema que a tantos ha puesto cabezones.
Me presento: Soy Nikolái Korotkov.

Es de mis mejores fotos.
¿No me conoces? Seguro que si, aunque tú no lo sepas aún. Gracias a mi, la medicina es lo que es hoy en día. Pero, ¡no nos adelantemos a los hechos!
Una verdad: soy enemigo mortal de la Tuberculosis. Literal.
Otra verdad: se me da bien el alemán y oficios de comercio.
Por tanto, soy un negociante internacional con conocimientos políglotas, redactor y médico que revolucioné el mundo entero con mis métodos e investigaciones.
Pero, ¿cuál es este gran descubrimiento? Pues, con ustedes:
Los 5 Sonidos de Korotkoff
(o sea, míos)

Fuente
Entremos en contexto: estamos en 1905. No existen iPhone's, ni tablets, ni tecnología decente. Muy pocas cosas de las que alardear. Pero si hay algo que existe, y prevalece, y se exacerba: la Hipertensión Arterial. ¡Crisis hipertensivas! Emergencias cerebrovasculares, cardiopatías de toda clase, graves problemas circulatorios, y ni un solo método eficáz para medir los niveles de tensión arterial.
No menosprecio a este siglo XXI, pero venga, que hacer medicina en mis tiempos era todo un arte. Era enfrentarse cada día ante lo desconocido. Y no, no pido hosannas a mi nombre, pero si algo que reconocer: hoy día todos aplican mi descubrimiento, pero pocos me conocen, ¿eh?.
Y allí estaba yo, ante los miembros de la Academia Imperial de Medicina Militar de San Petersburgo, a mis 21 años de edad, leyendo unas breves páginas de mis estudios para presentar la teoría antes de volar cabezas (en sentido figurado, obviamente) con mi nuevo método.
El papel rezaba como título: “Sobre la cuestión de los métodos para medir la presión sanguínea”.
Y empecé con la practica:
- Coloquen el manguito en el brazo dominante, a tres dedos sobre la fosita cubital.
- Insuflen un balón con un manómetro para comprimir la arteria radial.
- Capta con un estetoscopio la desaparición de la pulsación.
Esto nos indica la presión necesaria para lograr la oclusión total de la arteria. Y allí empieza mi semiología:
¡Primer Ruido!
Es el audible al momento al momento en que la presión arterial vence a la presión ejercida por el manguito. Es la presión sistólica.
¡Segundo Ruido!
Es un río de murmullos que confluyen entre la presión sistólica y la diastólica.
¡Tercer Ruido!
Se ausculta, apróximadamente, a unos 10mmHg sobre la presión diastólica. Se le considera como que golpea pesadamente y va acallandose.
¡Cuarto Ruido!
Es el último ruido en oirse, siendo propio de la presión diastólica.
¡Quinto Ruido!
Es un silencio, producto de la nula resistencia ejercida por el manguito sobre nuestra arteria.
Y así me coroné como investigador, con un artículo de solo 281 palabras cuando, quizás, esto que hoy escribo tiene casi el doble de palabras. Brindando un método cuantificable de los valores de tensión arterial, dividos en presión sistólica y diastólica, de los cuales ya hablaré en otro post.
Bibliografía
Malaspina, Edgardo. Korotkoff y La Medición de la Tensión Arterial. 2009. Recuperado de http://historiadelamedicinaunerg.blogspot.com.

Este, mi nuevo diario clínico, será dedicado a la ciencia y arte de la salud.
Agradecido de antemano por grandes influencias dentro de esta plataforma, que impulsan el trabajo académico para el crecimiento de las ciencias en general. A #stem-espanol y #steemstem les agradezco, así como a los
Hive account@mosqueteros, de quienes espero poder ser su médico amado.