El bengalí es un gato grande, elegante y muy musculoso, con una cola espesa que suele llevar baja. El aspecto salvaje del bengalí queda realzado por su pelaje distintivo: moteado o marmoleado, espeso y suntuoso. Su cabeza ancha tiene orejas pequeñas y mejillas pronunciadas, los ojos tienen un contorno negro y forma almendrada. La cola es gruesa, aunque se va estrechando hacia la punta, que es de color negro. No existe otra raza de gato que muestre el efecto (brillo) de polvo de oro o de perla que se encuentra en algunos bengalíes, que pueden ser muy exigentes a causa de sus altos niveles de actividad.