Aunque ese realmente no es mi verdadero nombre...
Recuerdo que la primera vez que escribí algo tenía 7 años y acababa de ver una película en la tv que trataba de un escritor. Justo al terminar le dije a mi mamá que quería hacer lo mismo que aquélla persona, y ella con cariño me respondió que simplemente tenía que usar mi imaginación (que era muy alocada en aquéllos días), agarrar una hoja y escribir. Así que eso hice, por supuesto fue una historia súper sencilla, trataba de dos amigos, un chico y una chica, que querían tomar unas manzanas de un árbol para comerlas. El más “pilas” tomó más que su compañera, pero cuando estaba pro irse se dió la vuelta y vió a su amiga desanimada, por lo que decidió que lo mejor era dividir las manzanas de ambos equitativamente y así los dos amigos se fueron felices. Lo escribí todo con un bolígrafo azul e incluso le coloqué unos dibujos en cada hoja para que se entendiera mejor todo.
Al terminar se lo mostré a mi mamá y luego de halagarme y repetirme varias veces que había escrito una historia muy linda, me explicó lo que significaba hacer una historia con una moraleja. Así que allí estaba yo, muy orgullosa de mi gran obra maestra y pensé “listo, seré una gran escritora cuando crezca”, y ese sueño siguió y siguió, hasta ahora, que ya tengo 24 años.
Durante mi niñez, mi imaginación solo creaba historias de suspenso; hoeteles embrujados, fantasmas en calles conocidas, carniceros que mataban gente, colegios que ocultaban secretos... En fin, quería lograr escribir una historia que realmente mantuviera a la gente con miedo antes de dormir. Probablemente esto se debiera a que era una gran fanática de los libros de R. L. Stine y las series que pasaban en el canal Fox durante las noches. Cualquier lugar curioso me generaba una historia cautivante en mi cabeza, pero siempre me caractericé por ser una chica sin confianza en mí misma, y aquéllas historias que llenaban mi mente no lograban salir nunca de allí.
Un día que fui a recorrer una librería en búsqueda de una nueva lectura para la semana y me topé con un libro que supuestamente trataba sobre magia. En esa época empezaba a penas mi fiebre por Harry Potter, así que sencillamente tomé el libro por tratarse de “una historia mágica”. Sin embargo, la historia no era solo de magia, sino que el principal tema de aquél libro era el amor entre un chico nuevo que rápidamente se convertía en popular y una chica rechazada y diferente por considerarla bruja (sí, lo típico de las historias adolescentes). Ese libro despertó en mí el interés por el amor (además que ya estaba en la etapa de ver de reojo a los chicos de mi salón), y a partir de allí cambié el suspenso por el amor, hasta hoy en día, que no logro escribir algo distinto que no trate sobre un romance (soy una sentimental, qué les puedo decir).
Pasé muchos años escribiendo en secreto historias de amor y drama, mostrando mis creaciones a un grupo bastante reducido de personas, el miedo al rechazo me paralizaba totalmente. Mientras, seguía viendo películas de escritores, leyendo novelas de amor y viendo cómo cada vez salían más chicas de mi edad escribiendo en distintas plataformas de internet y publicando sus historias con editoriales, y me decía a mí misma “pero tú puedes, publica algo, muestra a tus personajes”, pero al final terminaba venciendo mi pánico, mi crítica autodestructiva, y guardaba mis cuadernos para otra ocasión.
Luego de un tiempo pasé por algunas carreras universitarias sin encontrar algo que lograra enamorarme realmente, tuve algunos problemas personales e incluso dejé de escribir por un tiempo; me encontraba totalmente perdida y alejada de los muchos sueños que tuvo aquélla niña fanática de los libros y las historias de amor.
Pero luego les iré contando un poco mejor qué ocurrió, pues aprendí muchísimas cosas que me gustaría compartir con ustedes, al igual que animarme a mostrar (por fin) mis tantas historias guardadas en carpetas y cuadernos, y contarles cómo descubrí en el cine mi verdadera pasión.
Y como les dije... Mi verdadero nombre no es Kyra, y probablemente se pregunten "¿entonces por qué te colocaste ese nombre?". Bueno... Eso también es algo para otra ocasión.