El objetivo que se pretende con el presente espacio es poner al alcance del público una selección de narraciones breves o minicuentos.
Tome la decisión de presentarlos y dejar que sea el lector interesado, en este singular género, quien sea el juez de la aceptación o no del mismo.
Deseo exponer otra cosa, manifestar, que decidí sacarlos de la gaveta porque ahí solo coexistían con el silencio y las tinieblas no transmitiendo ningún tipo de información por humilde o elemental que fuere la historia, vivencia o fabula contenida.
El objetivo de este espacio no es manifestar una entrega semanal con ambiciones didácticas o académicas tendientes a dar cátedras de como estructurar o crear minicuentos o cuentos breves. Nada de eso.
La idea central del propósito es contar algo, decir algo ya sea perteneciente al mundo real o al fantasioso, o uniéndolos, real-fantástico.
Pretendo la meta que todas aquellas personas que puedan leer estas páginas digitales puedan participar, colocando también, sus ideas y experiencias miniliterarias interactuando en la construcción de un espacio ameno, agradable, amistoso; donde podamos conectarnos a través de historias cortas que hablen de nuestros países, pueblos, localidades, infancia, costumbres, leyendas, fabulas, mitos; y como dije antes, de ser posible, según la destreza de cada quien blandir la herramienta real-maravillosa o realista fantástica como recurso estructural de expresión narrativa.
Ya para concluir esta mi primera experiencia, aspiro que esta tentativa sea apoyada por todas aquellas personas amantes de contar algo (en pocas palabras) a su vez que puedan aportar su granito de arena en la construcción de esta hermosa vivienda de la palabra entre los pueblos.
Ambiciono “cada semana” dedicar unas cuantas líneas a hablar sobre el camino que ha recorrido el minirrelato desde que partió (momento en que fue empezado a ser tomado en cuenta como género literario) haciendo algo de historia de trayectoria hasta nuestros días, sin la pretensión de ser un proyecto académico de formar minicuentistas o minicontadores de historias.
Leopoldo Antonio
Caracas, 20 de julio de 2018