¡Hola! Mucho gusto, mi nombre es Luisangela, o como muchos me dicen “Luisa o Luisita” esto para acortar mi nombre, sí lo entiendo, es largo y complejo de pronunciar y de acordarse. Toda mi vida he lidiado con mi nombre, y como si fuera poco tengo un segundo nombre, el cual no suelo decirlo pero lo haré esta vez, “Luisangela Magyonis”, la verdad no sé qué estaba pensando mi mamá cuando me puso no solo un nombre largo sino un segundo nombre raro y difícil de decir. Para ser sincera, han sido muchos años intentando aceptar no solo mi nombre, sino quién soy en realidad.
Nací el 6 de junio de 1995, en San francisco, distrito Zuliano en Venezuela, segunda ciudad importante luego de Maracaibo, pero siempre me crié en esta última provincia nombrada.
Soy hija única por parte materna, y la mayor de cinco hermanos del lado de mi padre. Viví mi niñez y mi etapa joven-adulto al lado a mi madre Angela una ex relacionista industrial y mi abuela Luisa una modista hogareña quien se dedicó siempre a la costura, ellas junto a mi tía y segunda madre Rixa, me criaron me dieron lo que todos los niños y demás personas del mundo pudieran desear: amor, ternura, compresión, valores, educación, un hogar, una familia.
Rara vez supe algo de mi papá en mi vida, él aunque vivíamos en la misma ciudad, y sabia de mi existencia y yo de la de él, nunca compartimos un cumpleaños, o un día del padre, y menos una navidad ni un año nuevo. Para mí ha sido muy triste, pero a pesar de ello, considero que siempre fui una niña feliz, crecí con mis tres angelitos favoritos mis primas, mis hermanas, mi todo: Isabella, Indira y Angeles y mi gordito y como un hermano menor Ángel.
A lo largo de mi vida me mude 16 veces, a diferentes casas y distintas urbanizaciones, sí es como un record, nunca tuve un hogar fijo, la única cosa mala era cambiar de colegio, esto era lo que más odiaba, pero me alegra haber conocido a tantas personas increíble, y aunque muchas fueron pasajeras, aprendí mucho de ellas.
Luisita, a la que nadie imitaba, no era un ejemplo a seguir y tampoco alguien que se merezca nada bueno de la vida. Una persona terca, necia, nunca hizo lo que la gente creía que era correcto para ella, siempre siguió su propio su camino aunque a veces pisara en falso.
Decidí estudiar a los 17 años Comunicación Social mención Desarrollo Social, en la Universidad Católica Cecilio Acosta, en mi país natal. La carrera más peligrosa y peor pagada en Venezuela, pero como siempre no me importó, lo hice para mí y por mí, porque me enamoré en aquel momento de una carrera que me ayudaría a edificarme como escritora acompañado de la lectura, aunque me gustan otras actividades como cantar, pintar y la danza lírica, nunca me especialicé en ello. En la universidad me enfoque en mejorar mi manera de redactar, así como corregir cualquier error o duda ortográfica, también obtuve conocimientos básicos en fotografía.
Entre Mayo y Julio de 2014, el hospital General del Sur se volvió un hogar para mí, mi mamá pasó recluida allí esos meses debido a una complicación con su vesícula. El 6 de Junio del mismo año fue mi último cumpleaños compartido con mi madre. Al mes exacto de cumplir mis 19 años, perdí a mi mamá, murió luego de una mala praxis médica, fue muy duro para mí, por fuera me veía normal como si todo tuviera sentido, pero por dentro nada era real, me preguntaba una y otra vez ¿es verdad? Nada tiene ciencia luego que una persona especial en tu vida, se marcha y nunca más volverás a ver a ese rostro sonreír.
Y como si no fuese suficiente mi abuela murió unos meses después pero en 2015, casi al mismo tiempo salí embarazada de mi primera y única bebé llamada Fiorella, a pesar que era más joven que ahora, Fiorella fue como una luz en mi vida, mis tías y primas se decepcionaron, pues la situación en el país no se presta para estos casos, ya que todo es complicado, y además no había culminado mi carrera universitaria.
Lo bueno, sí hay cosas buenas, el papá de Fiorella, llamado Luis, siempre estuvo a mi lado, al igual mi familia y la de él, Luis ha sido un gran apoyo y parte fundamental en mi vida, nunca me ha dejado sola, actualmente vivimos juntos, y somos casi siempre felices, dentro de nuestros mundos, distintos y raros.
En mayó del presente año, a los 21 años culminé mi carrera y ahora soy licenciada en Comunicación Social, me siento orgullosa de mi misma, y reconozco mi esfuerzo, para algunos es un título más, para otros es tiempo perdido. Para mí es una de las primeras metas alcanzadas, y sé que vienen proyectos mejores por completar.
Ser como soy, me ha llevado a las más grandes decepciones y los más grandes tropiezos en la vida, y he aprendido, sí, lo he hecho. Y he mejorado como persona, sí, lo he hecho, y lo hice por mí, para construir mi propia existencia, y aún me faltan muchas cosas por mejorar en mí y yo sé que puedo.
Actualmente tengo 22 años, y mi bebé que ahora es una niña, tiene 2 años. Me siento bien con mí ser, y aunque voy avanzando lento, voy segura de mi misma, creo en mis éxitos, en mis capacidades, en mi intelecto. Acepto a todo aquel que no se conforma, que quiere avanzar y le importa ser él/ella misma, me gustan aquellas personas que quieren superarse sin la necesidad de menospreciar a los demás.
(Ella es Fiorella)
¿Alguna inquietud? ¿Alguna curiosidad? ¿Algo que te interese de mí? ¿Algo que desees que yo escriba? Házmelo saber… :) nos seguimos leyendo