Este título tan curioso como llamativo a la vista corresponde a una película acerca tres hermanos huérfanos, cuyo antagonista y autor de todas sus desdichas es el afamado actor Jim Carrey, en el papel del maléfico Conde Olaf. Vale, todo bien hasta el momento.
Digamos que es importante saber que es una de mis producciones favoritas, para luego decir que si de un título para "mi historia" se trata, éste me parece sumamente conveniente, aunque en este ocasión sólo hablemos un poco sobre ella. No quiero que se malentiendan mis palabras, no soy ninguna clase de pesimista extremo o un depresivo en pleno desahogo, más bien me considero una persona sumamente realista, aunque quizás no al que más provechosa la resulta dicha virtud o característica, pero vaya que me ha servido para darme cuenta que es sumamente importante tener sueños, ambiciones, metas, objetivos y afines, pero siempre con los pies sobre la tierra y teniendo muy claro tu situación actual y el punto de partida, para así trazar con criterio firme un recorrido correcto a tan ansiado logro, sea cual sea según el caso y la persona.
El comienzo de todos los acontecimientos que dan lugar a este relato se dan el día once del mes de febrero en 1998, año del tigre según el horóscopo chino, dicho animal se identifica con características tales como la independencia y el ingenio, agregando que por la fecha exacta de mi nacimiento "pertenezco" al signo acuario, calificado normalmente por la singularidad y la imaginación. A mucha gente no le va el rollo de la astrología y todo lo demás relacionado, los entiendo muy bien, en lo personal no es algo que me fascine ni en lo que crea fervientemente, pero es llamativo identificarme tanto con dichas características.
¿Qué tendrá todo esto que ver con el título?, dirán ustedes. Yo lo relaciono de una manera muy particular, tomando en cuenta el contexto en el que se desarrolla mi realidad, mi día a día, mi pasado, recuerdos, experiencias, ya sean buenas o malas. El país donde vivo, nací y crecí es Venezuela, hermoso territorio con múltiples riquezas e invaluable potencial, cuna del Libertador de gran parte de América latina, poseedor de las más grandes reservas de petróleo extra pesado del mundo, entre otras cosas grandiosas. La triste realidad no corresponde con todos estos tesoros de mi tierra, no hablo de que cada ciudadano tuviese una fortuna ni nada por el estilo, sino de que tuviéramos el beneficio de vivir tranquilos, aspirar a mejoras personales, académicas y profesionales, pero en lugar de esto debemos preocuparnos por qué comeremos el día de mañana porque no se consiguen los alimentos o de dónde conseguiremos el dinero para adquirirlos en medio de esta hiperinflación que nos arropa más y más con el paso días y meses.
Aclarada ya la circunstancia en la que vivo es momento de decir que no todo es malo, o sí, pero siempre hay que sacar el mayor provecho de cada situación, eso intento hacer cada día. Hablamos de "una serie de eventos desafortunados", los cuales me han servido para aprender y valorar lo que tengo y cómo me lo gano, para ser una persona centrada y clara de que todo puede ir muy mal y hacer difícil el avance, pero siempre habrá algo que te diga dentro de ti: "Vamos, sigue adelante!", esa motivación es la que busco darme a mi mismo en cada momento, y con ello crecer y cumplir mis sueños.
Resumiendo todo en una frase, situaciones difíciles crean grandes hombres.