Toda buena historia tiene un buen inicio
Mi nombre es Magdiel, tengo 26 años y soy ingeniero de producción. Como ya se imaginarán me encanta la ciencia, en especial las matemáticas. Me gusta mucho enseñar lo que aprendo a otras personas, porque considero que la educación es la mejor ayuda que se le puede dar a una persona. Por eso, siempre estoy dispuesto a aprender algo nuevo, y siento que hasta de las cosas más simples se puede extraer una lección de vida.
A veces puedo ser una persona muy distraída, porque sin importar donde esté o lo que esté haciendo, a mi mente le encanta perderse en la meditación. La desventaja de esto es que, a veces no prestar atención constante a lo que me rodea me termina metiendo en problemas. El lado bueno es que, producto de esta meditación, mi mente es un almacén infinito de análisis y reflexiones que me ayudan a tomar decisiones sabias con bastante frecuencia.
Además de las ciencias naturales, siento mucha curiosidad por la política, la filosofía y la religión. Mas o menos esos son los tres temas en los que baso mis discursos argumentativos, así que los más probable es que mis publicaciones estén bastante relacionadas con eso. Como soy venezolano, quizás también dedique algunos artículos a dar mi opinión sobre la crisis política, económica y social que atraviesa el país, porque a veces hay que desahogarse un poco para que las constantes emociones que se viven en Venezuela no terminen quitándonos la cordura.
Mis principales hobbies están relacionados con el deporte y la actividad física. Soy de los que prefiere una tarde en el gimnasio o un juego de fútbol entre amigos antes que una rumba y una cerveza. Sin embargo no soy un extremista, porque aunque predique la alimentación sana y el ejercicio, estoy consciente de que, de vez en cuando, una bolsa de frituras y una buena película en HBO alegran el corazón.
Por último, pienso que la humildad es una de las cualidades más bonitas del ser humano, y que todos debemos trabajar mucho en lograr cultivarla, porque nuestra tendencia imperfecta siempre es la de buscar sobresalir sobre otros, quizás para sentirnos importantes y valiosos en este mundo. Pero eso solo es un reflejo de nuestras inseguridades y temores.
Por último, les adjuntaré algunas fotos sobre mi, supongo que para dejar constancia de que no soy un robot. ¡Imagínense!, hace 15 años estas últimas dos líneas hubiesen sido totalmente incoherentes.