En cada episodio vivido nos damos cuenta que al final nunca reflexionamos sobre lo ocurrido en ese tiempo; No analizamos, ni nos sentamos a detallar cada instante pasado; Si nos diéramos cuenta de esto, seguramente entenderemos que no estamos aquí por casualidad sino para cumplir una encomienda o misión. Desde que nacemos el dolor marca nuestro sendero. Nuestro primer llanto es por el dolor que sentimos al expandir nuestros pulmones por primera vez, sentimos dolor para comer y luego de comer demostrado por el llanto, al iniciar nuestro caminar sentimos miedo y lloramos porque no sabemos si al soltarnos nos vamos a caer y lloramos antes de que ocurra y luego del tropiezo, al caer nuestros dientes el llanto nos acosa, en fin, al ser mas grandecitos y nos enamoramos también el llanto marca nuestras vidas, al no estar conformes con lo que hacemos o queremos, al perder seres queridos, el llanto siempre sera nuestro fiel amigo. Llorar no es cuestión de cobardes ni de miedo es parte de nuestra vida. llorar calma las rabias, la tristeza, despeja la mente, clausura malos pensamientos, desahogar las penas, conforta el espíritu. Así que no lo pienses, llora cada vez que lo necesites y cuando sientas dolor. Y recuerda que el dolor no es el que se siente solo en el cuerpo también es el que se expresa en los sentimientos del alma. Llorar marca nuestro sendero y no es malo ni es vergonzoso simplemente son eso lagrimas de tu dolor y la máxima expresión que da tu cuerpo.