Es difícil hablar de uno, porque no sabemos quién pueda apoyarnos o quién esté solo para lanzar el tomate al escenario. Y, muchas veces, más de lo que esperamos, hay tomates en vez de apoyo.
Hace dos meses empecé a salir con un chico y, al mismo tiempo, decidí decirle a mi madre que era gay. No me había dado cuenta lo "conservadora" que era mi mamá, y notarlo siempre fue difícil ya que ella le gusta la fiesta, tiene un montón de amigos homosexuales y nunca ha tenido problemas con eso.
Al decirle cómo me sentía, allí sacó sus uñas y me atacó. No fue violenta, no me refiero a eso. Me atacó moralmente, como si ella fuera la mejor persona sobre este mundo. Pero es mi madre, la amo. Aun así no dejé que me alejara de Miguel (mi novio).
Tengo miedo, ahora pasando a él. Tengo miedo porque se preocupa por muchas cosas, cosas que lamentablemente no puedo solucionar. Solo me queda ayudarlo y comprenderlo, hablarle hasta que él quiera, hasta que él decida lo nuestro. Es loco porque a mi edad cualquiera pensaría que yo ya he estado en una relación, mas no. Nunca había tenido pareja, ni siquiera en mi etapa de "hétero". Entonces es difícil darme cuenta de las cosas que hago: ¿estará bien escribirle tanto? ¿Estará bien dedicarle un cuento? ¿Estará bien dejarle en paz? ¿Estará bien...
Ni siquiera puedo terminar la última pregunta porque tengo muchas dudas en mi cabeza.
Rhcro
...
Si quieren seguir leyendo parte de mi extraño diario, pues díganme y lo continúo.
Malecón del Salado, foto propia.