Hagamos breve una historia larga,
Me llamo Diana, y nací un día de noviembre siendo la segunda hija de dos universitarios casi, casi recién casados. Nunca supe si mi signo zodiacal era escorpio o sagitario, pero tampoco soy muy esotérica, así que la verdad me da igual.
Mi tipo de sangre es A+, y no estoy segura de por qué esos datos serían relevantes para ti, a menos que seas japonés, leas las cartas, tengas algún fetiche inusual, o seas algún donante de sangre potencial, pero... Ahora ya lo sabes.
Como sea, el caso es que nací al mismo tiempo y en el mismo instante que otras decenas de miles de niños alrededor del mundo. Fue un día tan hermoso y común como cualquier otro. No hubo señales cósmicas que anunciasen mi llegada. Nací en alguna clínica bonita de la ciudad y para ser honesta, no recuerdo el nombre de esta. Tuve una infancia modesta, común, feliz, y la verdad aún no he hecho nada particularmente digno de ser mencionado acá, he vivido una vida normal con altibajos y "Eso es todo, amigos!".
Para mí, cada día es una nueva aventura. Me hacen feliz las pequeñas cosas, como compartir con un ser querido, o un buen libro, o ganar millones de dólares libres de impuesto en la lotería, o una buena canción de esas que hacen que todos bailen, o que un chico guapo me ponga protector solar en la espalda, mientras estamos tendidos en la arena de alguna playa exótica. Ya sabes, lo normal.
Sobre mí, podría decir que me gusta leer, y por extensión disfruto también de escribir, y cuando escribo, intento que la gente vea en mi algo , algo que los haga sentir algo, —náuseas, por ejemplo—. De esos escritos hay pocos, aunque aquí, principalmente pienso escribir sobre mi vida.
Pienso, que mi vida a veces se parece mucho a una comedia romántica,… Excepto que no es particularmente cómica, ni mucho menos romántica. En general soy yo hablando sola o riéndome de mis propias pendejadas, justo ahora estoy haciendo lo mismo, divago sobre tonterías conmigo misma, en esta ocasión por escrito, y contigo leyéndome.
Esta vez quería intentar crear algo sólo mío que fuese de mí, para ti que me lees. Lamentablemente cada cosa que escribo tiene mucho de él, de mi amante, alguien, a quien no estoy segura de sí amo, amé, o simplemente creí amar. Entiendo que se supone que cada persona es la protagonista de su propia historia, pero en este caso, él es el protagonista de la mía. De antemano, te advierto que todo lo que vendrá a continuación no es una historia con final feliz, pero aunque no salió bien, de algún modo, amarle, para mí, hizo que todo valiese la pena.
No hay mucho que pueda decirte sobre mí, es cierto, pero podría hablarte por horas de él.
Aún así, espero que te quedes y me escuches, viejo amigo...