¡Hola ternuritas!
No importa lo que hayas hecho, lo que hagas o lo que harás. Igualmente a lo largo de tu vida tendrás que presentarte constantemente. Y ahora es mi turno nuevamente.
Desde hace 11 años me dicen Nani y así me gustaría quedarme para todos. Tengo 20 años y soy venezolana. Algunas veces estudio Comunicación Social y otras veces soy el saco de boxeo de la carrera ¡ah, pero me gusta lo que hago!
Soy extremadamente cerrada para contar mis historias, por lo que cada vez me hundo más en ellas. Por suerte, encontré la poesía o ella me encontró a mí, y desde ese momento la tinta desahoga muchas cosas ocultas.
Dejaré que se hagan una idea de como soy leyendo algo que escribí.
Me encuentro soñandote,
una y otra vez.
Al despertar no puedo borrar todas las lágrimas,
ni recuerdos que han resurgido.
Te mantienes en mí,
y te encargas te decírmelo con fuerza.
El olvido es incomprensible
y el amor tan tenue,
quisiera que fuera diferente.
Eso fue lo que quise desde aquel día.
Igual todo estaba marcado
y la fuerza de nuestros corazones se debía agotar,
cuánto más no lo harían nuestras ganas de continuar.
Cada vez que tu figura se posa sobre mi hombro
entrelazando tus manos a mi alrededor,
te recuerdo allí, inmóvil, inexpresivo,
pero sintiendo tu calor,
si darme cuenta de que era la última vez,
de que te vería desvanecer.
Siempre nos reprochamos lo mismo,
el no agradecer, ni decir te quiero.
Todas las veces que no hicimos caso
y fuimos desastrosos.
Siempre rogamos un poco más de tiempo,
otra oportunidad de estar juntos,
una esperanza de volver a reír juntos,
de sentirnos.
Me encuentro soñando despierta,
buscandote entre estrellas y dándome ánimos
de que la felicidad eterna te ha sido dada.
Estoy despierta, pero entre nubes que tienen tus marcas.
Marcas que se reflejan en mi piel de dolor,
pero no arde lo suficiente, no tanto como lo hace olvidar tu voz.
No me reprocho lo mismo,
esta vez es diferente.
Me reclamo el no escribirte lo suficiente.
El querer dejar los lápices por miedo a lastimarme al verte entre frases.
Ya no reclamo más tiempo para estar juntos,
sino para los latidos de mi corazón,
porque ahí te encuentro.
Gracias inmensas. Nos estamos leyendo.