Mientras que el edificio de estilo gótico fue construido durante la restauración de Nuestra Señora a mediados del siglo XIX. En aquella época la arquitectura atravesaba por un regreso al arte medieval, de ahí que los arquitectos Eugène Violletle-Duc (1814-1879) y Jean-Baptise-Antoine Lassus (1807-1857), encargados de la obra, decidieran implementarlas durante la rehabilitación de 1844.
Dada su ‘juventud’, es poco probable que, como dicen las leyendas, estas criaturas adquieran vida durante las noches y vaguen por las calles de la Cité castigando a los infieles y desterrando a los seres inferanales. Sin embargo, no por ellos dejan de resultar misteriosas y fascinantes. A un nivel tal, que es fácil de suponer que están dotadas de vida que admitir que se trata de simple roca moldeada.
No se sabe con exactitud el origen de esta leyenda, pero hay una historia la cual cuenta que en Francia, en el siglo VII, vivía un dragón, Gargouille, que habitaba cerca del Sena causando muerte y miseria a su paso. Un sacerdote católico, San Romanus, fue el único que logró acabar con ella tras hacer la señal de la cruz. Llevó su cuerpo a la ciudad de Rouen, donde logró quemarlo todo excepto la cabeza, la cual fue colocada en el Ayuntamiento.
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