Desde muy joven quise estudiar psicologia. Culminada la secundaria, me inscribí en la universidad para dedicarme al estudio de la misma. Con el paso del tiempo y a causa de situaciones externas que me eran imposible controlar, tuve que abandonar la carrera, viajar y cambiar mi estilo de vida por completo. Inesperadamente, llegue al mundo de la Hosteleria y me pareció tan fascinante que decidí dedicarme de lleno al área. Dediqué varios años de mi vida a formarme como barman y hoy en día, soy un bartender profesional.
Lo curioso de todo esto es como ambas vocaciones se asemejan tanto. Si, totalmente extraño, lo sé, pero curiosamente los bares están llenos de personas que necesitan hablar, sentir que alguien los escucha y se interesa por lo que expresan. No lo negaré, a veces es más de lo que quisiera saber, pero es parte de nuestro deber. Te sorprenderias, pero, ¿Qué puedes esperar? Trabajar en un bar del Caribe te da mucho que contar.
Ciertamente parte de lo que da sentido al mundo tal y como es, es la forma en que lo vemos. Los invito a usar mi lente óptico y ver un poco de mí mundo. O mejor, nuestro mundo; mío y de aquellos que hacen vida en él, de quienes de manera directa o indirecta nos dejan una lección, un relato, un testimonio, una historia que contar.
Les garantizo que en esta vocación la monotonía no es un mal del cual sufrimos. Cada día es una aventura, cada día una nueva historia. Esa es la ventaja de vivir -y, como es mi caso, trabajar- en un paraíso turístico: Siempre hay caras nuevas, siempre hay nuevas experiencias.
Siéntate en mi barra y sé parte de esta historia.