La bella Kitty finalmente posee un Documento Nacional de Identidad, el Carnet de la Patria. El día de ayer, justo en su cumpleaños número 5, fue carnetizada y ahora comenzará a disfrutar de todos los beneficios de la Reconversión (o de la Revolución). A Kitty poco le importa la política, pero en los últimos años, su calidad de vida se ha visto afectada a consecuencia de esta. Los elevados precios de sus alimentos favoritos no le permiten comer en las cantidades que podía hacerlo antes. Tampoco ha podido disfrutar constantemente de alimentos de excelente calidad como estaba acostumbrada. Sus baños con champú medicado, las pipetas contra las pulgas, garrapatas y otros parásitos han disminuido considerablemente. Todo esto por cumpla de la inflación.
Kitty, en su inocencia, no es capaz de comprender algunas cosas. Ella era una gata privilegiada y muy consentida. Hoy vive casi como un gato callejero. En Socialismo todos somos iguales. Si, igual de pobres. Ahora Kitty cuida ferozmente su comida, aunque sea de menor calidad. No permite que gatos callejeros entren en su casa y le quiten lo que le pertenece. Su comida es fruto de su esfuerzo, pues ella vigila la zona en las noches manteniendo alejados a los intrusos. Ha combatido varias veces con el Gato Asesino, culpable de varias muertes de mininos y que aún no ha sido capturado. Ella lleva en su cuerpo las heridas obtenidas en los enfrentamientos y espera el momento justo para su venganza.
Kitty no se considera de un bando ni de otro, solo quiere vivir en paz y poder tener las cosas que se merece. Le gusta su trabajo y se nota que lo disfruta. Ella desea volver a comer las cosas de antes, mantenerse limpia e impecable como siempre lo ha sido. Orgullosa y arrogante, así es Kitty, la gata cazadora.