Claro que me encantas.
Hoy te ves diminuta, lejana, tranquila; pero a veces parece una máscara. Siempre has sido hermosa, gentil e inesperadamente irónica; pero un día tu corazón se llenó de odio. Antes sonreías cálidamente pero ahora lloras mientras aniquilas sueños. ¿Cuándo te transformaste? ¿Por qué el hedor de la malicia inundó las calles? ¿De dónde proviene tanta violencia?
Peligrosa, misteriosa, pintoresca y rodeada de naturaleza.
A veces me pregunto si continuarás siendo tan contradictoria o si —por el bien de todos— cambiarás en algún punto. Extraño quien fuiste; aunque es lo único que puedo hacer, yo sola no puedo cambiarte, ni recomponerte. Para ello, necesito un poco de ayuda; no obstante, al parecer está exiliada, partió hace mucho, siguiendo a la esperanza y luego no pudo volver. En ocasiones no sé si estar decepcionada, triste o continuar con optimismo.