—Y si no soy un monstruo, ¿qué soy para ti?
Ella sacudió la cabeza y suspiró.
—El chico que me recogió en esa carretera y se preocupó de que llegara a casa sana y salva. El chico
misterioso que intentaba ser mi amigo y que solo lograba sacarme de quicio. El chico que ha resultado ser
un vampiro y que ha puesto mi vida en peligro porque le gusto, el mismo que ahora intenta arreglarlo de
la mejor forma que sabe. Y a riesgo de poner en duda mi buen juicio, también eres el chico que me gusta.