Durante la noche entre el 20 y el 21 de agosto de 1968, Checoslovaquia fue invadida por los ejércitos del Pacto de Varsovia. Las fuerzas militares fueron lideradas por la Unión Soviética para detener el movimiento independentista denominado la Primavera de Praga. El político checoslovaco Alexander Dubček, a pesar de pertenecer al Partido Comunista, pretendía realizar cambios radicales en las políticas dictadas por el régimen soviético como permitir la existencia de partidos políticos y sindicatos, así como promover la libertad de prensa y otras libertades civiles. Por esta razón se realizó la incursión militar, aunque los gobiernos de Albania y Rumanía se opusieron y no participaron en la invasión.
Posteriormente a la invasión, en Checoslovaquia surgió una nueva forma de protesta política en contra de la ocupación ejecutada por la Unión Soviética. Tres jóvenes se inmolaron, el primero de estos y el más famoso fue Jan Palach, quien se prendió fuego a sí mismo el día 16 de enero de 1969, en la plaza Wenceslao de Praga. El 25 de febrero de 1969, Jan Zajíc, también estudiante, se suicidó de la misma forma y en el mismo lugar. El día 9 de abril de ese año, Evžen Plocek hizo lo mismo en Jihlava.