A mi me tocó jugar con mi pequeña con uno de sus obsequios recibidos. No fueron patines ni bicicleta, ésta vez disfrutamos volando un cometa o “papagayo” hermoso con forma de mariposa que le regalaron.
La última vez que yo había volado uno, tendría menos de 10 años, sin embargo solo me tomó un minuto -mientras la enseñaba- dejarme llevar. Aún sin mucha brisa, solo debía tomar el nylon que sujetaba al papagayo y correr, tan simple como eso, correr encima de la grama, sin preocupaciones, sin ver atrás, disfrutar, solo debía ser niña nuevamente. Di 3 vueltas en el parque y paré cuando a lo lejos escuché una vocesita que me decía “Ya mami, ya se como se hace, me toca a mi”
Recordé que no importa llenarse de cadillos, encharcarse los zapatos o preocuparse por el que dirán, que la vida es una colección de momentos y no de cosas y que lo único que nos llevamos cuando dejamos éste plano es justo eso, los momentos en que realmente vivimos y disfrutamos.
Foto de mi autoría.