El amor no puede entender la mente.
Y lo sacrificarán.
Ya sabes, no elegir una pasión,
¡Enséñale al vacío!
Y asperja nuestro planeta,
O de nuevo... así que, por cierto mañana.
Tomaré y escribiré un telegrama.
El orgullo es nuestro principal villano.
No será desde este sentido.
A las heridas desgarradas del alma.
Donde las linternas de linternas son refrescantes.
Pero él no tiene miedo, no se esconde en las profundidades.