aunque no como agua en el desierto,
y si alguien viene y te “golpea”,
aprende a sacarle el mejor de los provechos,
al saber discernir en tu fuero interno,
sus desatinados y enloquecedores intentos.
Si tratan de subestimarte,
con sus tristes y lamentables desaciertos
es porque realmente vales.
Está enteramente comprobado,
por estudiosos, y, en la materia expertos,
si no lo sabías, ahora lo sabes,
“nadie golpea a un perro muerto”
Autoría propia.
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