Filosofías orientales apuntan en sus prácticas alcanzar la vacuidad interna, llámese mente. De este lado de lo cotidiano muchas veces no es difícil llegar a esos estados, sobre todo cuando pretendes desarrollar alguna historia, crónica y/o bitácora que refleje una de tantas vivencias experimentadas a lo largo de este trayecto, a veces placentero, a veces accidentado, llamado vida. Obligar a las ideas fluir no resulta, éstas tienen su propio ritmo y surgen de manera espontánea. Es la llamada musa. Ahorita, aquí, no hay.