Ah, si no esta parábola de mamá:
En su mano un ramo, y detrás del vino.
El alma duele tanto
Pero contra el sistema.
Un dedo de hierro firmemente.
Los arroyos de aguas descongeladas caen sobre sus hombros.
Por el mar, quiero quedarme
Todo es empalagoso, gentil.
Todas las personas son infelices:
Me estoy congelando aquí, pero no voy a dejar.