Dicen que los ojos son la ventana del alma, que a través de ellos se puede saber cómo está una persona. Y es cierto, me he fijado en miradas que transmiten miedo, tristeza, alegría, sorpresa… y realmente son fascinantes. Podemos hablar a través de las miradas sin decir ni una palabra y que la otra persona entienda todo.
¿Alguna vez os han preguntado algo y os han dicho: “Mírame a los ojos y dime la verdad”? ¿Por qué?
Porque la boca miente pero las miradas no. Una mirada es lo más sincero que puede haber, una mirada es un gesto tan sencillo pero a la vez tan sincero e importante que incluso la respuesta se vuelve innecesaria porque los ojos contestan por sí solos.
Una mirada transmite seguridad, confianza, sinceridad y magia. Cuando hablas mirada con mirada, los sentimientos se multiplican por 100 y la vida es mucho más bonita.
Y que pena que en la actualidad nos dediquemos más a mirar una pantalla de un móvil que a los ojos de las personas que nos rodean.