Un buen día entre un pequeño grupo de amigos, entre tertulia y tertulia, entre una y otra reunión surgió la idea vagamente, como muchas de esas ideas que generalmente se la lleva el viento; por suerte está vez la idea fue poco a poco cobrando más fuerza, ya que a cada uno de los integrantes del grupo les fue llamando la atención más y más, pues cada uno fue buscando información por su propia cuenta de aquel viaje al El Pico Naiguatá el punto más elevado de la Cordillera de la Costa, en el Parque nacional El Ávila, al norte de la ciudad de Caracas, Venezuela.
Ya existía lo más importante entre aquel grupo de amigos, la intención y las ganas de conocer aquel majestuoso lugar en lo alto del cielo caraqueño, poco a poco se fue preparando todo el protocolo y la indumentaria, unos se encargaron del camino que debíamos seguir, otros de la comida y otros de las carpas, cada quien pudo hacerse cargo de una tarea.!15623962_238566283246611_8293736218290552832_n.jpg
Llego el gran día, nos levantamos temprano, salimos a las 4 de la mañana de aquel buen día, el cual prometía ser tan enriquecedor como esplendido, tomamos el bus que nos llevaría desde La Victoria, Edo Aragua hasta Caracas, la capital de este hermoso país, tomamos unos cuantos metros, hasta llegar a la estación indicada por el mapa que debíamos recorrer, una vez fuera de la estación de metro, debíamos tomar un bus que nos acercaría a un punto desde el cual debíamos caminar aproximadamente 500mts hasta el pie del parque nacional El Ávila, empezamos a subir hasta llegar al puesto de guardabosques “La Julia”, allí nos revisaron el equipaje para evitar que llevásemos cualquier cosa capaz de hacer fuego, esto con la finalidad de evitar accidentes.
Listo! ahora si empezaba la verdadera travesía, fueron 8 a 9 horas de camino, y de mil calamidades, llegamos al famoso anfiteatro el sitio donde se acampa rodeado de montañas, llegamos a eso de las 7 aproximadamente está de más describir el gran agotamiento de sentíamos en nuestros cuerpos, aun nos faltaba armar las carpas, y hacer la cena de aquel hermoso día, con hambre pero sin ganas!
Había llegado la hora de dormir, el frio era impresionante, y el cielo más hermoso que te puedas imaginar, a 2700 mts aproximadamente se puede ver el cielo como si se viera a través de un telescopio en cada ojo; el sueño fue intermitente y ansioso por ver aquel hermoso amanecer del que tanto se comentaba.
La noche se hizo eterna pero maravillosa, se hicieron las 5 de la mañana, hora en la debíamos levantarnos para caminar hasta el punto más alto; es una caminata de 30 minutos aproximadamente quizá menos pero a oscuras y en un camino un poco escarpado, nada difícil para lo que habíamos vivido el día anterior, y como si nada Buuu! Habíamos llegado podíamos tocar aquella cruz que adorna como guinda en el pastel aquella hermosa montaña, nos sentamos y esperamos el amanecer más hermoso de nuestras vidas.!20160104_061055.jpg
Les déjare fotos de aquel gran momento, pero les aseguro que nunca será como presenciarlo desde aquel místico punto en lo alto del majestuoso e imponente Ávila.
(todas las fotos fueron tomadas desde un Samsung S4)