He decidido unirme a esta increible comunidad, que veo como una ventanta perfecta para desarrollar mi blog, y como lo voy a utilizar para mostrar la historia de mi vida, comenzaré con este pequeño relato que significó ser parte de las protestas que se desarrollaron en mi país este 2017, el año más dificil en los ultimos 20 años de la historia venezonala.
Todo sucedió el 19 de abril, un día muy lindo, era una caminata llena de esperanza, llena de un mismo sentimiento y con un objetivo claro. Caminábamos y caminábamos, cada vez más lejos de nuestras casas, mientras la fuerzas de seguridad nos trancaba el paso, nos desviábamos por otras calles para poder llegar a nuestro punto de concentración.
La verdad es que nunca había visto a tanta gente marchar en mi pueblo, estaba llena de emociones, rabia, dolor, alegría, esas eran algunas de ellas. Llegó el momento en que nos conseguimos frente a frente a la PNB (Policia Nacional Bolivariana), en ese momento mi cuerpo se lleno de adrenalina y mi reacción fue reclamarle a una mujer con su uniforme, si no pensaba en sus hijos, si esto era lo que quería para ellos... Por supuesto no respondió ni me vio a la cara, así como yo, muchos más hicieron lo mismo a los otros policías.
Seguimos caminando, era un mar de gente, cada vez más impresionada de ver a tanta gente valiente. De repente, empecé a ver a la multitud correr hacia atrás, me sentía abrumada y asustada, pero preferí tomar la calma y quedarme cerca de una pared, luego junto a mi grupo de amigos, decidimos acercarnos más al lugar sin importar el miedo.
Ya habían comenzado a REPRIMIR, a una marcha que estaba llena de gente con banderas, pitos, y gritando consignas, PACÍFICAMENTE. Sin embargo decidimos avanzar y dejar el miedo atrás, al llegar al lugar comenzó a hacer efecto el gas lacrimógeno, nunca lo había sentido, ya que siempre evitaba las protestas con enfrentamientos.
De repente comencé a ver a muchas personas, desde hombres hasta chamas como yo, sin miedo, enfrentándose a las fuerzas policiales y a la Guardia nacional. Veía una lluvia de piedras que se dirigían a una tanqueta y a su vez a los represores.
Mis compañeros, algunos mayores, comenzaron a sentirse mal y decidimos correr hacia uno de los edificios de la urbanización donde estábamos, lamentablemente el edificio por la parte de atrás daba justo hacia donde se encontraban la GNB, PNB y los colectivos (delincuentes pagados por el régimen).
Comenzamos a asfixiarnos, nos lanzaban piedras y las bombas dentro del edificio, cada vez se sentía más fuerte el efecto, al irnos hacia la parte de adelante, comenzamos a sentirnos acorralados, ya los colectivos estaban metiendose en los edfificios que estaban frente a nosotros, ellos cargaban fusiles, rompían los vidrios de los carros que estaban estacionados en ese edificio, nos lanzaban bombas con gases de colores y piedras también.
Después de bastante rato, pudimos escaparnos gracias a un amigo que nos buscó, simplemente las lágrimas corrían por mi rostro, de tanta impotencia, tristeza y dolor que sentía por tanta represión, solo por querer un país mejor, donde no nos asuste salir a la calle porque nos mata la delincuencia, donde pueda conseguir todos los medicamentos que se necesiten, un país donde no nos cueste tanto conseguir comida, donde la plata sobre para comer, así como también un país donde yo pueda desarrollarme como una persona adulta, que pueda cumplir mis metas de tener un hogar, un carro, entre otros.
¿Es JUSTO que este gobierno siga aferrado al poder teniendo a casi toda Venezuela en contra de ellos?
En ese momento aprendi, que no podemos permitir tanta injusticia, que Venezuela no es de ellos, que Venezuela es de todos y que todos tenemos que buscar la manera de aportar algo para que esto no siga pasando. No podemos DOBLEGARNOS y dejarnos pisar nuestros sueños y nuestras metas.
VENEZUELA PRONTO SALDREMOS DE ESTO. Dios está planificando algo bueno para nosotros. NO DESISTAS VENEZUELA 🇻🇪
D.M.