Contemplando mi ambiente de trabajo y analizando el comportamiento de mis compañeros, quienes por alguna razón se sienten incómodos por la llegada de nuevas autoridades (lo que generalmente sucede en las instituciones públicas), observo que algunos se ven estresados, temerosos y pienso ¿Qué pasa?, parece que no supieran como será lo que sigue, y entiendo ¡claro! ES EL CAMBIO.
Todo cambio es un proceso que causa confusión, incertidumbre y hasta desconfianza, ya que no sabemos que esperar y como nos puede afectar el carácter personal o la aplicación de nuevas técnicas de trabajo o simplemente que alguien no nos cae bien, porque nos hacemos una imagen a priori de las personas o situaciones a la que aún no le hemos dado el tiempo y oportunidad de conocer.
Las personas debemos entender que todo cambio, no importa en qué momento, espacio o actividad de nuestra vida cotidiana, representa una evolución que nos permite desarrollar habilidades y destrezas, nuevas experiencias y emociones o mejorar lo que somos y hacemos, no debemos permitir que lo no depende de nosotros, nos impida adaptarnos a las nuevas situaciones, no debemos aferrarnos a lo que era o como se hacía, esta nueva etapa debe ser un paso adelante, que nos hará crecer como persona, como profesional , como un elemento del todo que se hace más fuerte en la medida que nos apoyamos unos con otros.
Entonces pensemos y aceptemos que para ser mejor persona, mejor amigo y compañero, mejor profesional y tener mejores oportunidades, etc. Algo debe suceder… y el cambio es necesario.