Gracias Dios por permitirme haber tenido la dicha de recibir en mis brazos a mi hija, es un momento de alegría que no consigo palabra para describirlo es maravilloso se siente muchos nervios, y el tenerla y cuidarla es hermoso y a la vez entender que los hijos no son solo bajo el cuido de las madres sino también de los padres.